Más allá de las cuestiones religiosas, no está en discusión que la gente nunca muere del todo porque su alma permanece viva en las personas que la recuerdan siempre. Pues bien en el caso de Jorge Leonidas Escudero, esto se multiplica por miles. Todas las personas que disfrutaron de su poesía y los tantos que pudieron mantener un contacto con este hombre pequeño, manso, paciente, reflexivo y por sobre todo sencillo.
San Juan 8
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