El hecho ocurrió el sábado cuando un hombre llegó a las 7.20 y, con prepotencia, pidió ser atendido “rápido y bien”. El recién llegado, con lesiones como consecuencia de haber derrapado con una moto, fue atendido por un médico de guardia que ordenó su traslado al área de rayos.Pero el paciente optó por irse, lo cual no sorprendió al personal. Pero cerca de las 7.55 una empleada de limpieza descubrió lo que había hecho el herido antes de irse: recorrió un pasillo, forzó dos puertas, subió dos escaleras y llegó a un sector utilizado como vestidor. Allí revolvió carteras y armarios, y dejó manchas de sangre por todo el sector. Así, se fue con celulares, billeteras y otros objetos de valor del personal. Y antes de huir, se colocó un ambo de enfermero y unos zuecos.