Votos, cambios y negociaciones: Bullrich define su jugada en el Senado
Con la sesión prevista para el 11 de febrero, Patricia Bullrich ajusta el proyecto de reforma laboral y negocia apoyos para asegurar su aprobación en el Senado.
Con la fecha de sesión ya definida, el próximo miércoles 11 de febrero, Patricia Bullrich intensificó las negociaciones políticas y los ajustes internos para garantizar la aprobación de la reforma laboral en el Senado.
La titular del bloque de La Libertad Avanza avanza con una estrategia clara: no llevar al recinto ningún artículo que no tenga respaldo suficiente. Puertas adentro del Gobierno, ya dejó en claro que los puntos sin consenso serán eliminados antes de la votación.
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Desde su despacho del primer piso del Palacio Legislativo, donde hasta diciembre de 2025 trabajaba Martín Lousteau, Bullrich mantiene un relevamiento detallado de votos artículo por artículo, con el objetivo de evitar sorpresas en el recinto.
En paralelo, terminó de definir las modificaciones al dictamen que la comisión de Legislación del Trabajo firmó hace más de un mes. Muchos de esos cambios ya circulan entre los senadores aliados y fueron confirmados en una reunión privada realizada esta semana.
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En ese encuentro, la dirigente pidió “hermetismo absoluto” para no debilitar la estrategia oficialista. Entre los principales cambios figura la eliminación de los aportes obligatorios previstos en el proyecto original y ajustes en el capítulo que modifica los estatutos laborales.
Internas, ajustes y respaldo político
Bullrich también debió convencer a los sectores más duros del Gobierno, entre ellos el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular de Modernización, Federico Sturzenegger, sobre la necesidad de introducir cambios para llegar a la sesión con los votos garantizados.
La exministra asumió el liderazgo del proceso junto a su colaboradora Josefina Tajes, y se hizo cargo personalmente de las modificaciones finales que serán presentadas durante el debate.
Su objetivo fue evitar llegar al 11 de febrero sin certezas, en un contexto donde una derrota parlamentaria podría impactar directamente en la agenda del presidente Javier Milei.
La búsqueda del voto peronista
Con una CGT debilitada y sin capacidad para impulsar una medida de fuerza contundente, Bullrich puso ahora el foco en el peronismo no kirchnerista. En ese marco, avanzó en conversaciones con Carolina Moisés, jefa del bloque Convicción Federal, que mantiene diálogo fluido con el oficialismo.
Ese espacio incluye senadores cercanos a los gobernadores Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Ricardo Quintela, que ya acompañaron al Gobierno en otras votaciones clave, como el Presupuesto.
El escenario se da además en medio de una fuerte interna en el PJ, profundizada tras la suspensión de más de 300 afiliados en Jujuy, lo que debilitó aún más la estructura partidaria en varias provincias.
Este lunes, los jefes de bloque del Senado volverán a reunirse en una nueva instancia de Labor Parlamentaria, donde se terminarán de definir los últimos detalles.
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Antes de ese encuentro, Bullrich mantendrá una reunión reservada para cerrar los puntos pendientes, entre ellos el capítulo vinculado al impuesto a las Ganancias para las sociedades, uno de los temas más sensibles del proyecto.
En esa instancia también se resolverá la duración de la sesión, que se prevé breve, ya que el debate tendrá un único tema en agenda.
Durante el fin de semana, el oficialismo buscará bajar el tono del debate público, convencido de que cuenta con los votos necesarios para avanzar con una de las reformas estructurales más importantes del gobierno de Milei.