Entre los gastos relevados figuran compras reiteradas en free shops de aeropuertos internacionales -incluido el de Ezeiza-, alojamientos en hoteles europeos, consumos en tiendas de ropa, peluquerías y pagos a empresas de servicios de playa en España.
La información se conoció a partir de un pedido de acceso a la información presentado por la diputada nacional Florencia Carignano (Unión por la Patria) y fue incorporada como anexo al informe general de más de 1.900 páginas elevado al Congreso.
Tras la publicación de los datos, desde Nucleoeléctrica señalaron que las tarjetas corresponden a un universo de más de un centenar de plásticos y que el sistema vigente contemplaba mecanismos de rendición y auditoría de los gastos, en el marco de la normativa que regula viáticos y traslados al exterior.
Reidel, por su parte, salió a desvincularse públicamente de los consumos cuestionados. En un mensaje difundido en la red social X, aseguró que sus resúmenes de tarjeta corporativa "no muestran ningún gasto personal" y sostuvo que las versiones periodísticas "mezclan datos de todas las tarjetas de la empresa". "Que se investigue hasta el último peso", afirmó, al tiempo que negó haber realizado gastos en discotecas, servicios de playa o free shops.
Tras la repercusión del informe, la actual conducción de Nucleoeléctrica informó que ordenó revisar en detalle los consumos realizados en el exterior y anunció la discontinuación del uso de tarjetas corporativas para viajes, con el objetivo -según indicaron- de simplificar y transparentar la administración de los recursos destinados a misiones oficiales fuera del país