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En medio del debate de la reforma, el acuerdo entre la UE-Mercosur llega al Congreso

La firma del tratado comercial se concretará en los próximos días y deberá ser refrendado por ambas cámaras del Congreso, en un posible tratamiento en sesiones extraordinarias.

Con el visto bueno del Consejo Europeo al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el tratado ingresó en una etapa decisiva: su debate y eventual ratificación en el Congreso argentino. La firma del documento está prevista para el próximo 17 de enero en Asunción, durante la cumbre de presidentes del bloque regional.

Para que el acuerdo quede formalmente validado, será necesario el respaldo tanto de la Cámara de Diputados como del Senado. A diferencia de otras discusiones legislativas recientes, el entendimiento con la UE aparece como un tema con posibilidades de reunir un acompañamiento amplio, al ser considerado una oportunidad para distintos sectores productivos del país.

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Por el momento, el Gobierno no confirmó si el debate será incluido en el actual período de sesiones extraordinarias o si se postergará para marzo, cuando se inicie el período ordinario. En ámbitos parlamentarios señalan que, por su carácter transversal y su impacto económico, el tratamiento no generaría mayores resistencias incluso durante febrero.

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Uno de los factores que apuran los tiempos es la existencia de cupos de exportación que, de no ser aprovechados a tiempo, podrían beneficiar a otros socios del Mercosur, en especial Brasil, en detrimento de los productores argentinos.

Para que el proyecto llegue al recinto, será necesario conformar las comisiones de Relaciones Exteriores en ambas cámaras. En Diputados, la presidencia quedó vacante tras la salida de Fernando Iglesias, mientras que en el Senado el tema permanece bajo la órbita de un esquema de alianzas aún en reconfiguración.

Los puntos clave del acuerdo para Argentina

Desde la Unión Europea destacan que el acuerdo permitiría a la Argentina recuperar beneficios perdidos tras salir del Sistema Generalizado de Preferencias, facilitando exportaciones en rubros como biodiésel, aceites, pesca, cítricos y langostinos.

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Además, la eliminación o reducción acelerada de aranceles favorecería productos en los que el país es altamente competitivo, como soja procesada, maní, frutas del Alto Valle, carnes y derivados. En el caso de la carne bovina, la quita del arancel sobre la cuota Hilton fortalecería uno de los sectores emblemáticos de las exportaciones argentinas.

Otro punto relevante es el reconocimiento de 104 indicaciones geográficas argentinas, principalmente vinculadas a vinos y productos regionales, lo que potenciaría el posicionamiento internacional de economías como Cuyo y la Patagonia.

En el plano industrial, la reducción arancelaria sobre maquinaria, insumos y bienes de capital importados desde Europa permitiría bajar costos de producción y mejorar la competitividad de sectores como el automotriz, metalmecánico y químico. También se abriría la posibilidad de ampliar exportaciones de alto valor agregado y empleo calificado, donde Argentina lidera dentro del Mercosur.

Un acuerdo de alcance global

Tras más de 25 años de negociaciones, la aprobación del acuerdo por parte de la UE abre el camino para su ratificación definitiva. El tratado involucra a un mercado combinado de más de 700 millones de consumidores y un PBI conjunto estimado en 22 billones de dólares, lo que lo convertiría en la mayor zona de libre comercio del mundo.

Según estimaciones internacionales, el acuerdo podría impulsar la economía del Mercosur hasta un 0,7%, mientras que para Europa el impacto sería del 0,1%. A su vez, se prevé una eliminación progresiva de aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral.

Desde el punto de vista geopolítico, el entendimiento refuerza la presencia europea en una región donde China ganó peso como socio comercial en los últimos años, especialmente en sectores industriales y de materias primas.

Salvaguardas y resistencias en Europa

El principal foco de resistencia dentro de la UE continúa siendo Francia, donde el sector agrícola manifestó su rechazo al impacto del acuerdo. Ante este escenario, Bruselas incorporó cláusulas de salvaguarda que permitirán suspender beneficios comerciales en caso de un aumento significativo de importaciones desde el Mercosur o una caída sostenida de los precios agrícolas.

El acuerdo también prevé la creación de un fondo de crisis agrícola por 6.300 millones de euros, destinado a mitigar eventuales efectos adversos en el campo europeo.

Mientras avanza el calendario político, el debate en el Congreso argentino aparece como el último paso clave antes de que el acuerdo Mercosur–Unión Europea comience a regir y redefina el vínculo comercial entre ambos bloques.