“En Argentina, los datos registrados en lo que va de año han sido más débiles de lo que habíamos previsto en nuestro informe WEO de abril”, señaló el funcionario. No obstante, el Fondo espera que la actividad recupere dinamismo a medida que mejore la demanda interna y se consolide el proceso de estabilización.
El FMI destacó la reducción de los subsidios energéticos
Uno de los puntos centrales del informe fue el respaldo a las medidas adoptadas por distintos gobiernos de la región para reducir las ayudas estatales a la energía. El organismo incluyó a la Argentina entre los países que avanzaron en esa dirección y destacó las decisiones orientadas a disminuir las distorsiones de precios. “No obstante, algunos países, entre ellos Argentina, Bolivia y Ecuador, han adoptado medidas audaces para reducir los subsidios y permitir que los precios internacionales se reflejen mejor en los precios internos”, afirmó Chalk.
El planteo se inscribe en la estrategia oficial de trasladar gradualmente los costos de los servicios a los usuarios y limitar el gasto público destinado a sostener las tarifas.
En ese marco, el Fondo también recomendó que los recursos fiscales se concentren en las familias con mayores necesidades y en áreas esenciales para el desarrollo. La orientación apunta a mejorar la eficiencia del gasto y evitar que los subsidios generalizados absorban recursos que podrían destinarse a otras prioridades.
Para el organismo, el desafío consiste en sostener el equilibrio de las cuentas públicas sin descuidar la asistencia social ni la inversión en infraestructura.
En el caso argentino, la reducción de las transferencias destinadas a cubrir los costos energéticos forma parte del programa de ajuste fiscal impulsado por la administración de Milei.
La recuperación de la actividad dependerá de la inversión y el consumo
Pese a la revisión de las estimaciones para 2026, el FMI mantiene una perspectiva de mejora para el año próximo. En su análisis, el organismo proyectó que la economía argentina crecerá un 3,5% en 2027, aunque esa cifra también representa un ajuste respecto del 4% que calculaba anteriormente.
El documento sostiene que la recuperación estará vinculada a una mayor inversión privada y a la recomposición del consumo de los hogares.
“Se prevé que la actividad en Argentina se fortalezca en 2027, impulsada por la inversión y el consumo privado, los cuales se verán favorecidos por la disminución de la inflación y los esfuerzos de reforma en curso”, señaló el informe.
Sin embargo, el panorama regional también presenta riesgos asociados a la evolución de los precios internacionales, los costos de la energía y las condiciones financieras. Para América Latina y el Caribe, el Fondo redujo su proyección de crecimiento al 2,3% para 2026 y al 2,5% para 2027.
En ese contexto, la Argentina deberá afrontar el desafío de traducir la estabilidad macroeconómica en una recuperación sostenida de la actividad, los ingresos y el empleo. El organismo considera que la continuidad de las reformas y la moderación de la inflación pueden contribuir a mejorar las perspectivas, aunque sus estimaciones reflejan que el crecimiento esperado para este año será menor al previsto inicialmente.