Mantener un ritmo ágil -al menos de 90 a 100 pasos por minuto- durante 30 minutos al día es un objetivo prometedor para la longevidad, según los autores. Para personas con barreras como tiempo o capacidad limitados, combinaciones flexibles de número de pasos y velocidad también pueden ser buenas opciones. El estudio fue publicado en línea el 8 de septiembre de 2026 por el British Journal of Sports Medicine.
Los beneficios de caminar a paso ligero frente al trote
Kate Rowe-Ham, entrenadora personal y fundadora de ‘Owning Your Menopause’ afirma que recomendaría la caminata a ritmo intenso a “casi cualquier persona” porque es una actividad de “bajo impacto, por lo que las rodillas, las caderas y el suelo pélvico no sufrirán las consecuencias al día siguiente”. “Se puede practicar durante una hora sin problemas y no sentiremos la necesidad de dormir una siesta después”, explica.
“Si se realiza a buen ritmo —piensa en unos 4,8 km/h o más rápido, cuenta realmente como ejercicio cardiovascular; así que no dejes que nadie te diga que es solo un paseo”, dice. Por otro lado, explica que el trote suave ofrece “más beneficios por el esfuerzo invertido”.
“Ofrece un mayor gasto calórico, mejoras más rápidas en la capacidad cardiovascular y pulmonar y, al ser una actividad con carga de peso y cierto impacto, envía una señal más potente a los huesos”, indica y añade: “La contrapartida es que resulta más exigente para el cuerpo, requiere más tiempo de recuperación y es mucho más fácil abandonar la rutina”.
¿Es mejor caminar a paso ligero o el trote para perder grasa?
En cuanto a la pérdida de grasa, Rowe-Ham señala que “técnicamente gana el trote”, pero la cuestión tiene más matices que simplemente afirmar que una actividad es intrínsecamente mejor que la otra. “En un estudio realizado con casi 50.000 personas a lo largo de seis años, correr generó cerca de un 90 % más de pérdida de peso por unidad de energía consumida que caminar en el grupo de mayor peso”, afirma.
“Sin embargo, caminar también ayudó a frenar el aumento gradual de peso asociado a la mediana edad en las mujeres; además, teóricamente es mejor aquel ejercicio que realmente logras mantener a largo plazo”, agrega.
En lo que respecta a la fuerza, Rowe-Ham indica: “Ninguna de las dos opciones te servirá por sí sola para eso; ambas son ejercicios cardiovasculares, mientras que el músculo se gana levantando cargas de cierto peso dos o tres veces por semana En cuanto a la forma física general, trotar te pone en forma más rápido, pero la caminata a ritmo intenso te aporta la mayoría de los beneficios para la salud: para el corazón, el nivel de azúcar en sangre y el estado de ánimo”.