Desde ese momento, su nombre se volvió habitual en la farándula: fue vedette en revistas teatrales, modelo de campañas, actriz y panelista en programas de espectáculos. Durante esos años también mantuvo una relación con Ricardo Fort, el empresario mediático que la expuso aún más al foco público. Una relación muy cuestionada porque el millonario reconoció haberles pagado a varias mujeres para que simulen ser su pareja.
Lejos de permanecer en el universo del entretenimiento, Gallardo empezó a mostrar inquietudes políticas desde su participación en el programa “Polémica en el Bar”, siguiendo por entrevistas en las que pudo dar su punto de vista y justificarlo.
En 2025, formó parte de la serie “Menem” y comenzó a trabajar como panelista en “Mujeres Argentinas”, el programa de María Belén Ludueña, en El Trece, pero renunció al aceptar la propuesta de La Libertad Avanza para representar al espacio en su provincia. “Vuelvo a casa para trabajar por la libertad y por la gente que se esfuerza”, escribió en redes sociales al confirmar su candidatura para encabezar la lista de diputados nacionales por Corrientes.
En las elecciones legislativas de octubre de 2025, Gallardo obtuvo los votos necesarios para ingresar al Congreso Nacional. Desde el próximo 10 de diciembre ocupará una banca en la Cámara de Diputados, donde promete enfocarse en temas vinculados a la economía regional, el emprendedurismo y la simplificación del Estado.
El sueldo de la exvedette será de unos 7 millones de pesos brutos, según la última liquidación oficial que se publicó en el portal de Datos Abiertos de la Cámara baja.
Virginia Gallardo tiene en desafío de demostrar que su paso por el espectáculo no es una carga, sino una plataforma que le permitió entender el poder de la comunicación y la cercanía con la gente. Una figura que hizo un camino similar es Amalia Granata, que logró despegarse de los escándalos mediáticos que mantuvo en el pasado para encarar proyectos desde la política.