Con esta medida, el Gobierno británico pretende reducir drásticamente el impacto sanitario y económico del tabaquismo, que es una de las principales causas de muerte evitable en el país.
"Es un momento histórico para la salud de la nación", subrayó el secretario de Sanidad, Wes Streeting, quien celebró que "los niños en el Reino Unido serán parte de la primera generación libre de humo, protegidos de una vida de adicción y daños", según lo publicado por The Guardian. El ministro también defendió la lógica preventiva de la normativa: "La prevención es mejor que la cura. Esta reforma salvará vidas, aliviará la presión sobre el sistema sanitario y construirá un Reino Unido más saludable".
En cuanto a las cifras del tabaquismo, fumar causa anualmente alrededor de 400.000 ingresos hospitalarios y 64.000 fallecimientos, además del costo que representa para el sistema sanitario en tratamientos de enfermedades relacionadas, como el cáncer o patologías cardiovasculares, según reportaron medios locales.
El Gobierno británico estima que el impacto económico total, que incluye la pérdida de productividad, supera los 20.000 millones de libras anuales.