En la primera parte del encuentro, el equipo dirigido por Francisco Martínez tomó la delantera gracias a un error crucial del arquero Joaquín Pucheta. El arquero no logró despejar el balón con la cabeza tras un centro peligroso, dejándolo a merced de Maximiliano Casa. El delantero de San Martín no perdonó y abrió el marcador en Polvorines, desatando la euforia de los hinchas visitantes.
Sin embargo, San Miguel no se quedó atrás. Con una defensa sólida y un mediocampo creativo, el equipo local buscó la igualdad. Fue en la segunda mitad cuando lograron romper la resistencia de la defensa rival. Un tiro libre magistral ejecutado por Martín Rodríguez encontró la cabeza de Lucas González, quien mandó el balón al fondo de la red. El estadio estalló de alegría y los jugadores de San Miguel celebraron el merecido empate.