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Conocé la historia de la niñera que mató a cinco bebés que tenía a su cuidado

Christine Falling trabajaba asistiendo chicos en Florida. Tres de las criaturas que estaban a su cargo fallecieron misteriosamente, pero nadie sospechaba de ella. Con el tiempo, las pericias revelaron que la mujer era la culpable.

Recién cuando murió el quinto chico sospecharon de ella, a pesar de que Christine Falling había sido la niñera de todos los fallecidos en Perry, un pueblo pobre del Estado de Florida, en Estados Unidos.

El 2 de julio de 1982, Christine quedó al cuidado de un bebé de 10 meses toda la noche. Según ella, cuando se despertó la criatura estaba muerta. La autopsia determinó que la muerte se había producido por la falta de oxígeno, el niño tenía heridas internas, indicando que había sido ahogado.

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Recién ahí sospecharon de ella por las otras muertes producidas en dos años y medio de criaturas que ella cuidaba. Christine confesó algunos de los asesinatos: “No sé por qué lo hice, no me gustaba, parecía sencillo, pero no lo era. Le puse una mantita sobre su cara. Una voz me decía dentro de mí, ‘mata al bebé’, una y otra vez. Después me daba cuenta de lo que había pasado”.

Fueron tres los crímenes que pudieron comprobarle. Christine nació en 1963, su madre de 16 años se fue y su padre de 65 años poco tiempo después la dio en adopción. Un matrimonio la crió, pero años después comenzó a tener dificultades con ellos y ella regresó con su madre biológica.

En 1977, Christine, de 14 años y con 100 kilos, se casó con un chico que apenas conocía. Duró seis semanas. Se vio obligada a mantenerse sola y como no sabía hacer nada, su obesidad la complicaba para conseguir empleo, y como adoraba a los niños decidió dedicarse a cuidarlos.

De a poco comenzó a conseguir trabajo. El 25 de febrero de 1980, Christine estaba cuidando una niña de dos años que perdió el conocimiento. Christine explicó que se había caído de la cuna. Murió y ella estaba muy triste. Lo mismo pasaba con los otros niños muertos, la veían tan triste que nadie sospechaba de ella.

Llegó a decir que estaba poseída y que por eso se morían los niños que estaban a su alrededor. Pensaban que habían sufrido de muerte súbita. Nadie sospechaba que ella, que “los quería tanto”, les hubiese hecho daño. Pero el último homicidio la vinculó con las otras muertes. Tras el resultado de la autopsia fue alojada primero en un hospital psiquiátrico, mientras continuaba la investigación y se determinó que era imputable, es decir, que sabía lo que hacía, por lo que fue trasladada a una cárcel común.

Ya no volvió a recuperar la libertad.Para evitar la pena de muerte, que rige en el Estado de Florida, Christine hizo un trato. Se declaró culpable por el asesinato de Cassidy Johnson, de 2 años; Jennifer Daniels, 2 años, y Travis Coleman, de 10 meses. Fue sentenciada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La dulce niñera era en realidad la asesina.