Un hombre entró al supermercado en Estados Unidos, agarró un martillo de una de las góndolas y generó pánico en el lugar. Comenzó a destrozar los vidrios de las heladeras y los exhibidores.
El hombre comenzó a caminar por los pasillos, rompiendo todo lo que encontraba a su paso con el martillo. Los estantes se desplomaron, los productos se rompieron y se esparcieron por todo el suelo, y la gente comenzó a correr para ponerse a salvo.
Los empleados del supermercado intentaron detener al hombre, pero él era demasiado fuerte y violento. El hombre siguió rompiendo cosas mientras la gente intentaba escapar.
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Finalmente, la policía llegó al supermercado y logró detener al hombre. Nadie resultó herido, pero el daño ya estaba hecho. El supermercado quedó destrozado y la gente de la comunidad quedó traumatizada por la experiencia.