Otro gran error de consumo en el desayuno son los jugos de naranja industriales o incluso los exprimidos naturales sin fibra. Al retirar la pulpa de la fruta, solo queda el azúcar (fructosa) líquida, la cual se absorbe a una velocidad preocupante. Por otro lado, los yogures comerciales suelen contener hasta cinco cucharaditas de azúcar por vaso, y esto deja de ser un alimento saludable.
Para mantener la vitalidad y la energía del cuerpo hasta el almuerzo, se aconseja lograr con los alimentos lo que se conoce como "estabilidad glucémica". Puedes sustituir los ultraprocesados por:
- Proteínas de calidad: Huevos, legumbres o carnes magras que brindan saciedad.
- Grasas saludables: Palta, frutos secos o aceite de oliva virgen extra.
- Fibra: Panes integrales de grano entero o fruta entera (no en jugo).
En resumen, te aconsejamos no consumir por la mañana harinas blancas y sabores dulces al despertar. Un desayuno equilibrado no debería ser una "inyección de energía" momentánea, sino una base sólida que sostenga el ritmo del cuerpo durante todo el día.