En tanto, su nombre vendría de Milán, la ciudad que habría contemplado sin pompa su aparición. No obstante, desde el Ipcva destacaron que los argentinos tienen su propia versión para enorgullecerse: la milanesa napolitana. Fue en Nápoli, un bodegón frente al Luna Park, donde en la década de 1970 un día se decidió usar jamón, queso y salsa de tomate para disimular que se le habían pasado de cocción unas milanesas. Fue así que las “milanesas a lo Nápoli” no tardaron en encantar a los clientes y pronto mutaron en “milanesas napolitanas”.
La milanesa puede prepararse con una variedad de cortes de carne que ofrecen distintas cualidades en términos de sabor, terneza y costo. El Ipcva describió cinco opciones. Con nalga, un corte “muy tierno y rendidor, de buen tamaño y sabor, que tiene un precio competitivo en el mercado”.
Mientras que la bola de lomo tiene como principal cualidad la terneza. “Hay que tener en cuenta que es menos parejo que la nalga y a la vez menos rendidor. Tiene a su favor que el costo es competitivo y lo pone como una opción válida a la hora de elegir”, indicaron.
También mencionaron la cuadrada. “Es un corte rendidor y tiene un costo muy competitivo. Al ser un corte magro, es un poco más seco que los anteriores”, agregaron.
Sobre cuadril destacaron que es un corte rendidor y de exquisito sabor. Aclararon: “Hay que tener en cuenta que es un corte un poco más caro que los anteriores”. Respecto de peceto dijeron que es el corte más magro para preparar milanesas, muy tierno y de gran sabor. Es ideal para milanesas fritas.
FUENTE: La Nación