La nutricionista Ana Rita Campos, de Brasil, compartió seis alimentos que pueden ayudar a inducir el sueño:
Leche: “Contiene triptófano, que el organismo convierte en serotonina, precursora de la melatonina”, explica.
Té de manzanilla: reconocido por sus propiedades relajantes, “puede aumentar los niveles de glicina en el cuerpo, un neurotransmisor que relaja los nervios”.
Banana: además de ser fuente de magnesio, también contiene potasio, que ayuda a regular los músculos, incluidos los respiratorios.
Almendra: rica en magnesio, se considera un relajante muscular natural.
Cereza: “Es una de las pocas fuentes naturales de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño”, destaca la nutricionista.
Pescado graso: “El salmón, el atún y la trucha son ricos en ácidos grasos omega-3 y vitamina D, que se han relacionado con un mejor sueño, ya que pueden aumentar la producción de serotonina”.
“Los nutricionistas recalcan la importancia de intentar hacer cinco comidas al día y evitar las cenas copiosas. Esto último es importante para el sueño, pero teniendo en cuenta el mismo, lo importante en cuanto al resto es alimentarse a horas estables, evitar los alimentos preparados o ricos en grasas y no tomar sustancias excitantes durante el día, pero especialmente en las horas previas al sueño”, remarcó la experta.
Los alimentos que impiden un buen descanso
Hay alimentos que contienen sustancias que alteran al sistema nervioso central y tienen una acción directa sobre el sueño, como metilxantinas (cafeína, teobromina, teofilina) y aminas biógenas (histamina, etilamina, tiramina). Algunas bebidas estimulantes como café, té, bebidas energizantes y gaseosas contienen metilxantinas.
Es importante evitar las deficiencias en relación con algunas vitaminas (piridoxina, niacina, vitamina B12, folatos, vitamina D y antioxidantes) y minerales (hierro, magnesio y zinc). Proporcionar aportes de estos nutrientes superiores a los recomendados en las personas que padecen insomnio es vital.