Una vez, soportó que un hombre le suspendiera una cita quince veces consecutivas. Pagó alquileres enteros ella sola. Soportó toda clase de humillaciones y maltratos de parte de los varones que le gustaban. Admite que fue "una arrastrada, una necesitada, una babosa".
Pero un día, Lorena Bassani se dio cuenta de que el problema no eran los hombres, sino sus problemas de amor propio y sus elecciones. Y decidió empezar un camino de sanación que incluyó todas las terapias habidas y por haber para conocerse a sí misma.
15 años más tarde, la "babosa" devino mariposa y vive en Pinamar por elección. Tiene 115.000 seguidores en su cuenta de Instagram @lorenabassani, que esperan sus posteos porque les hacen bien. La gran mayoría son mujeres. Y el problema de base es el desencuentro con los hombres.
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La pregunta es por qué tantas mujeres necesitan que otra mujer les recuerde que valen y que no tienen que soportar cualquier cosa para estar en una relación.
No sos vos, soy yo
Lorena detesta el concepto de culpa, pero trabaja mucho con el de responsabilidad. Cree que en nuestras elecciones amorosas y sexuales se juega una herida primigenia que mientras no cicatrice va llevar al sujeto a elegir a personas que parecen distintas, pero que responden al mismo patrón.
Su teoría no es nueva: es la base del psicoanálisis, pero ella complementó ese saber con terapias de biodecodificación, chamanismo, constelaciones familiares, terapia de vidas pasadas, memoria celular y sigue haciendo tres o cuatro terapias por semana para mantenerse "en eje". Por ella y para poder impartir con autoridad moral sus talleres de autoconciencia en el que ayuda a las mujeres sobre todo en sus problemas con los hombres y la dificultad que encuentran en ponerle un límite al otro.
Pero Lorena las lleva del otro a ellas mismas.
-¿Qué es para vos el amor propio y por qué preferís ese concepto al de autoestima?
-El amor propio como lo entiendo yo no es solamente regalarte un día de spa o hacer ayuno intermitente y tomar dos litros de agua por día. Eso está muy bien, pero yo lo que entiendo como autoamor es que los seres humanos nos hagamos responsables de nuestras vidas. No estamos entendiendo cómo funciona esto de amarnos y de que nuestros pensamientos se pueden entrenar como nuestros cuerpos.
-¿Y cómo juegan las heridas del pasado?
-Muchas veces las chicas me dicen "yo no puedo vivir sin él, sufro porque no me quiere, no me busca, me rechaza" y en realidad nunca nos duele él: nos duele, nos duelen nuestras heridas, nuestras creencias limitantes que impiden sanemos.
"Muchas veces me dicen 'yo no puedo vivir sin él, sufro porque no me quiere, no me busca, me rechaza y en realidad nunca nos duele él: nos duele, nos duelen nuestras heridas, nuestras nuestras creencias limitantes que impiden sanemos", Lorena Bassani
-¿Qué es y cómo se trata una creencia limitante?
-Las creencias limitantes están construidas en base a heridas de la infancia y se tratan básicamente yendo al pasado a comprender dónde y cuándo se gestaron. Cuando encontramos esas escenas del pasado, el trabajo es entenderlas desde la perspectiva de un adulto y no desde la de un niño, quitarles la emocionalidad y reescribir la escena.
Te pongo un ejemplo. Una chica a la que atendí llegó con el problema de que nadie la registraba, de que los hombres la dejaban en "visto". Buscamos el primer momento donde no se sintió vista y fue a los ocho años. Le había hecho un dibujito a su padre médico que llegó de trabajar y no le prestó atención, le dijo que en ese momento no podía. El padre por ahí venía de hacer cuatro operaciones a corazón abierto, pero en su cabeza quedó "papá me dejó en visto". Eso le imprimió una emocionalidad que empezó a crear una realidad: "Ningún hombre me registra". Esa creencia se puede cambiar porque si no, vas a ir por la vida buscando hombres que no te registren.
"Por eso digo que el otro es sólo un pobre boludo que interpreta un papel en una obra de teatro para que te des cuenta de las heridas que tenés adentro y puedas sanar" dice con el humor que la caracteriza.
-¿Qué rol juega el patriacado a tu modo de ver en que algunas mujeres tiendan a soportar más que los hombres cosas que no hay que soportar?
-El patriarcado y la infancia que tuvimos existen y hay un inconsciente colectivo y uno individual sobre ambas cosas.
Hay que limpiar, tenemos que ser conscientes de nuestro inconsciente, así trabaja el psicoanálisis, pero Freud debiera haber incluido la perspectiva multidimensional que tiene el hombre, ahora tenemos una perspectiva sobre vidas pasadas, lo transgeneracional. No somos solamente mamá y papá, ellos vienen con un linaje.
Hay que parar la pelota y entender qué de lo que que estoy viviendo es mi propia película y qué es una remake pedorra de mi vida transgeneracional. Si la estoy viviendo, la corto ahí y empiezo otro guion.
Para Lorena, la tarea de las mujeres es compleja, pero una sola: sanar heridas. En cambio, cree que los hombres tienen primero que "conectar el cerebro con el corazón".
-¿Por qué creés que lo tienen desconectado?
-Porque así fue como los dominaron, una persona no conectada con sus emociones está rota. Los desconectaron con un fin de sometimiento. ¿Qué hombre conectado con sus emociones habría ido a una guerra?
Nosotras nos tenemos que sanar, ellos se tienen que conectar. Lo que tiene que pasar con las energías masculina y femenina es que se integren.
Tener citas, esa entrevista de trabajo
Bassani está convencida de que el primer error a la hora de ir a una cita es pensar en seducir al otro o a la otra. Ella cuenta que era de las que se tiraba "todo el placard encima".
"Mi niña herida se pintaba como una puerta cansada del rechazo porque tenía la creencia de que no me iban a querer como yo era. Y montaba un personaje", cuenta. Y cree que a las citas hay que ir a hacerse amigo del otro o de la otra.
"Lo que ocurre si el otro hace lo mismo es que se relacionan los personajes que tienen miedo y no las personas amorosas que somos. Empezamos desde la herida".
-¿Cuándo comprobás tu tesis de que el otro que nos hace sufrir es un personaje que interpreta un papel?
-Todo el tiempo. Una vez tuve una chica que me dijo ”no puedo vivir sin él”. Le pregunté cómo se llamaba él y no se acordaba el nombre. No importaba ni cómo se llamaba porque él era mucho más que un nombre, era una figura de dependencia.
Hay mujeres obsesionadas con la idea de tener un hijo y no saben para qué y cuando les preguntás para qué te dicen que para que alguien las quiera. Les digo: "Comprate un perro".
-¿Qué pasa con la expectativa de que el otro cambie?
-Cuando uno espera que el otro cambie es porque no se está mirando, tenés que cambiar vos. Estás tirando la pelota afuera. A mí hoy me pierde el caño de escape del auto y yo lo que pienso es que me está pasando emocionalmente a mí para que el caño me pierda. Imaginate si me encuentro con un estúpido lo responsable que me sentiría. El otro es un termómetro perfecto de mi estado de conciencia. Yo ahora me encuentro con hombres maravillosos.
"Volviendo al amor propio, creo que quererse es convertirse en un especialista en uno mismo. Yo soy una especialista en Lorena Bassani".
"El otro es un termómetro perfecto de mi estado de conciencia. Yo ahora me encuentro con hombres maravillosos", Lorena Bassani