Para los jueces María Elena Márquez, Alberto Ortolani y Gonzalo Aquino, Pérez habría matado a Giles, de quien era amiga, para evitar que la víctima pudiera identificarla como la autora del robo de los 7500 pesos que, tres días antes, había cobrado; era la pensión por su esposo, un trabajador ferroviario.El homicidio de Giles conmocionó a Carapachay. "Vi a mi abuela reventada a palos con un pañuelo en la boca. Toda ensangrentada. La molieron a palos. La casa estaba en orden. No había nada revuelto", recordó la nieta de la víctima.Pero la conmoción fue aún mayor cuando la testigo clave le contó a una sobrina de la víctima la confesión que le había hecho la chica de 12 años, en la que relató cómo su madre había matado a Giles, y su posterior encuentro con la asesina.Cara a cara"Cuando le dije a Susana lo que me contó su hija, comenzó a reírse. Al principio lo negó, pero cuando insistí y le pregunté por qué lo había hecho, me dijo que sabía que Irma iba a cobrar una cantidad de dinero importante por la pensión del marido. Me explicó que estuvo esperando mucho tiempo eso, me habló de 7500 pesos y de que ese día había encontrado lo que buscaba en la ropa interior de la señora", expresó Villar, cuya impactante revelación llegó a manos de la Justicia un mes después del homicidioSusana Pérez, la acusada, tenía atemorizado al barrio. Según su hija, consumía droga, que compraba en la villa Santa Rita. Un hecho resultó clave para que Villar se decidiera a denunciar la confesión que había escuchado: fue cuando se encontró con Pérez en el supermercado chino de la esquina de su casa. Allí advirtió que la asesina la seguía. Entonces decidió contar lo que sabía a la sobrina de Irma, quien a su vez denunció el caso ante la policía.Un mes después de eso, la mujer que aterrorizaba al barrio fue detenida. Ahora recibió la pena máxima por matar a su vecina para quedarse con 7500 pesos.