En ese sentido, afirmó que San Juan cuenta con una ventaja cultural frente a otras provincias porque “la sociedad aceptó la minería hace tiempo”. También explicó que la actividad ya no se observa en el mundo bajo la lógica extractiva tradicional, sino como parte de una transición energética global. “La minería hoy está muy bien vista porque reemplaza energías más contaminantes y funciona bajo regulaciones mucho más estrictas”, indicó.
Zuchovicki insistió en el efecto multiplicador que tiene la actividad minera sobre otros sectores. “La minería genera mucho más de lo que la gente cree”, afirmó. Y ejemplificó que detrás de un proyecto aparecen servicios, turismo, gastronomía, hotelería, educación, seguridad y metalmecánica. “No es solo el que perfora la montaña. Hay cocineros, proveedores, transporte, comercio y muchísima actividad indirecta”, explicó.
San Juan en la vidriera minera internacional
El economista también destacó el impacto que tuvo la participación del gobernador Marcelo Orrego en Canadá, donde abrió el mercado bursátil en el marco de una gira vinculada a inversiones mineras. Para el analista, esa imagen representó mucho más que un gesto protocolar: “Es una vidriera de los que ponen plata en serio, de los inversores que se juegan y miran activos para invertir”, señaló.
Zuchovicki remarcó además que la presencia sanjuanina en ese escenario financiero internacional refleja el creciente interés que despierta la provincia en el mundo de la minería. “Que San Juan esté ahí significa que existe para esos mercados y que genera interés real”, sostuvo, vinculando la exposición internacional con el potencial minero y económico que hoy observa el sector inversor sobre la provincia.
El economista también puso el foco en la necesidad de acuerdos a largo plazo y estabilidad política para sostener inversiones que demandan décadas. “Un proyecto minero lleva 17 años y atraviesa gobiernos, municipios y gestiones distintas. No se piensa en la próxima elección, se piensa en décadas”, dijo.
Al comparar a Argentina con países mineros consolidados, destacó que Chile tiene a la minería representando cerca del 18% de su PBI, mientras que Argentina apenas ronda el 0,7%. “Compartís la misma cordillera con Chile y tenés el 70% del recurso. El potencial es enorme”, aseguró.
Finalmente, Zuchovicki planteó que el desafío argentino pasa por no volver a destruir procesos que llevan años construir. “A veces somos muy duros con nosotros mismos. No vivimos en un mal país. El problema es cuando cambiamos las reglas todo el tiempo”, reflexionó.
Y concluyó que la minería puede transformarse en una herramienta clave para generar ingresos, empleo y financiar soluciones sociales si existe previsibilidad y acuerdos duraderos.