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Tres estafas y un mismo fin: el robo de tarjetas y la confianza vulnerada

Desde un hospital hasta el ámbito familiar y el entorno doméstico, tres causas judiciales recientes revelan cómo el acceso cercano a tarjetas de crédito derivó en estafas que son investigadas por la Justicia.

En los ultimos dias, San Juan registró una seguidilla de estafas con tarjetas de crédito que tienen un denominador común: el acceso a los datos financieros a partir de vínculos de confianza, ya sea laborales, familiares o domésticos. Tres casos recientes, hoy bajo investigación judicial, exponen una modalidad que se repite y que dejó perjuicios económicos significativos para las víctimas.

Un abuso de confianza en un hospital

Uno de los hechos ocurrió en el hospital de Caucete, donde una enfermera fue acusada de utilizar sin autorización la tarjeta de crédito de una compañera de trabajo.

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La imputada, María Cataldo, accedió al plástico de su colega —identificada como Santander— y realizó consumos por aproximadamente $660.000, entre los que se incluyeron pasajes de Aerolíneas Argentinas, perfumes y viajes mediante Uber.

El caso salió a la luz cuando la damnificada detectó gastos que no reconocía en el resumen de su tarjeta y realizó la denuncia ante la UFI de Delitos Informáticos y Estafas. La causa quedó en manos del fiscal Eduardo Gallastegui, quien imputó a la enfermera por el delito de estafa.

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El proceso judicial derivó en una suspensión de juicio a prueba (probation). Como parte del acuerdo, Cataldo deberá cumplir 40 horas de trabajo comunitario en la Municipalidad de Santa Lucía y abonar $300.000 como reparación simbólica, suma que será destinada a una organización benéfica.

La estafa que tuvo como víctima a una fiscal

Otro caso resonante se conoció hace pocos días y tuvo como víctima a la fiscal de Impugnación Silvina Gerarduzzi. La funcionaria judicial se enteró de la maniobra tras recibir un llamado del banco, donde le informaron sobre movimientos sospechosos en una tarjeta cuyos últimos cuatro dígitos eran 0915, plástico que la fiscal desconocía y que no había utilizado, ya que no se encontraba en el país.

La investigación permitió establecer que la empleada doméstica de la fiscal, Sandra Mónica Balmaceda, había recibido la tarjeta y nunca informó su existencia. Posteriormente, se comprobó que su esposo y sus hijos guardaron los datos en cuentas de Mercado Pago y realizaron múltiples compras entre el 8 y el 16 de septiembre, con montos que superaron los $160.000, $97.000, $394.000 y otros consumos, además de un intento fallido por $622.360.

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Los imputados fueron:

  • Sandra Mónica Balmaceda, como partícipe necesaria

  • Juan Domingo Retamoso y Antonela Abigail Retamoso, como autores

  • Brian Jesús Retamoso, en grado de tentativa

Todos quedaron imputados por defraudación por el uso de tarjeta de crédito. La causa es investigada por la UFI de Delitos Informáticos y Estafas, a cargo del fiscal Pablo Martín, con un plazo de un año de investigación penal preparatoria.

Un tercer caso: la estafa dentro de una familia

A estos hechos se suma otra causa reciente en la que el Ministerio Público Fiscal formuló cargos contra un hombre acusado de estafar a su prima, utilizando los datos de su tarjeta de crédito para realizar consumos por casi dos millones de pesos.

Según la acusación, el imputado habría accedido a los datos del plástico y efectuado numerosas compras, entre ellas pasajes adquiridos a través de Plataforma 10, a su nombre y al de su pareja. La víctima descubrió la maniobra al recibir el resumen de la tarjeta, dio de baja el plástico y desconoció formalmente las operaciones.

La Fiscalía incorporó como prueba resúmenes de cuenta, informes de Plataforma 10 y datos que confirmaron que el imputado fue uno de los pasajeros de los viajes adquiridos con la tarjeta. El hecho fue calificado como estafa, en los términos del artículo 172 del Código Penal, en calidad de autor.

El juez de garantías dispuso la apertura de la investigación penal preparatoria por cuatro meses, imponiendo medidas para asegurar el sometimiento del imputado al proceso y dejando abierta la posibilidad de una salida alternativa.

Una modalidad que se repite

Aunque los escenarios son distintos —un hospital, una vivienda particular y un vínculo familiar—, los tres casos reflejan una misma modalidad delictiva: el uso indebido de tarjetas de crédito a partir de relaciones de cercanía, donde la confianza fue el punto de partida de la estafa.

Las causas están en manos de la UFI de Delitos Informáticos y Estafas, que en los últimos meses intensificó las investigaciones ante el crecimiento de este tipo de maniobras en la provincia.