La ausencia de atados de cigarrillos se preveía desde hace semanas y tal cual lo venían adelantando las tabacaleras, se cumplió. Días atrás, los fumadores comenzaron a realizar largas colas en las distribuidoras para poder comprar al por mayor, también protagonizaron corridas para llegar a tiempo a otro almacén en Rawson y en este contexto de desesperación algunos kisoqueros aprovecharon el faltante para comercializar un atado de cigarrillos de segunda marca en $500, por ejemplo.
sanjuan8.com habló con Cecilia Arnáez (40), quien fuma desde hace más de 20 años y contó cómo le afectó la escasez de cigarros. Ella, comienza diciendo que fuma desde los 19 años, pero aclara que es un vicio desde los 27.
Cecilia, usó sus redes sociales para preguntar si alguien le vendía papel tabaco para poder armar sus cigarrillos y aunque confiesa que no le gustan, no le quedó otra opción. Es que la adicción a la nicotina es fuerte y se hace notar en época de pandemia que de la mano del aislamiento generó mayor irritabilidad en muchas personas, aseguran especialistas.
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Cecilia, cuenta que antes de la falta de cigarrillos se fumaba por día alrededor de 25 y desde que hay escases solo 12. “Debo reconocer que aunque no quiera, paulatinamente y por obligación he dejado de fumar la cantidad que fumaba”, aclara.
“En este momento en el que hay demasiada irritabilidad y frustración por no poder salir, el cigarrillo era una manera de relajarse. Por lo menos para mí” expresa mientras intenta encontrar el papel que le permita armas sus cigarros “caseros”.
Ella reconoce que de ninguna manera pagaría $600 por cigarros, pero aclara: “Si he dado mil vueltas para conseguir tabaco y papel que es más barato”. “Me afectó el estado de ánimo. Y además me siento mucho más ansiosa que antes” finaliza en una entrevista por WhatsApp.
¿Qué hacemos con el encierro, la ansiedad y el hábito de fumar?
Para el médico psiquiatra Enrique De Rosa (MN 63406), “en las adicciones, las ecuaciones son simples y en este caso sería invitar a la gente que está informada sobre las dificultades de esta nueva enfermedad y cómo la condición de fumador convierte a alguien en parte de la mayor población de riesgo, a entender que no hay opción de seguir fumando”.
“Podríamos decir que es uno de los efectos positivos de la pandemia y que el presente es ‘el’ momento para que aquel que fuma deje de hacerlo”, sentenció el especialista en Adicciones Comportamentales, para quien “la dificultad es que si bien hay muchos tratamientos, si la persona no decide dejar de fumar por más que tome un medicamento no va a dejar”.
Frente a la ansiedad que se sabe genera abandonar una adicción, sumada a la que ya vive la gente en el marco de la actual emergencia sanitaria, De Rosa consideró que “enfocarse eso es correrse del problema”. “Hay una cantidad de cosas que se sabe se pueden hacer para disminuir esa ansiedad, acá el tema central es que no es opción utilizar el cigarrillo como ansiolítico -ahondó-. En el tratamiento de las adicciones nunca la solución es perfecta, hay ‘males menores’ o situaciones que pueden desencadenar esa ansiedad que son más tratables que la adicción”.
"Sacarle el 'chupete' que representa el cigarrillo para la mayoría de las personas implica enfrentarlos con lo que el chupete tapaba, será cuestión de buscar ayuda profesional y abordar otro concepto interesante cuando se sale de las adicciones, que es qué hacer con la cantidad extra de energía que hay que buscar la forma de canalizar", finalizó.