Estafa millonaria en Valle Fértil: la maniobra y la lucha por salir adelante
Una familia perdió más de $4,3 millones en una estafa con comprobantes falsos. Ahora venden cientos de dulces para enfrentar deudas y salir adelante. Pasó en el 8.
La estafa que golpeó a una familia emprendedora de Valle Fértil no es un caso aislado. Detrás hay una modalidad cada vez más frecuente, basada en engaños digitales, comprobantes falsos y presión psicológica. La Justicia ya investiga este tipo de maniobras, que en las últimas semanas volvieron a repetirse en distintos puntos de la provincia.
Desde la fiscalía explicaron que se trata de un mecanismo habitual en operaciones online, especialmente en ventas por redes sociales o plataformas digitales. El primer contacto suele ser una compra simulada, donde el estafador envía un comprobante adulterado por una suma mayor a la acordada. A partir de ahí, comienza la maniobra.
ESTAFA PZIARRO
Según detallaron, “se envía un comprobante apócrifo con un monto mayor y luego se solicita la devolución de la diferencia, cuando en realidad el dinero nunca ingresó”. Ese engaño inicial se refuerza con llamados, mensajes y hasta intervenciones de supuestos representantes de billeteras virtuales o bancos. Todo apunta a generar urgencia.
En esa línea, remarcaron que también se detectaron otras variantes: falsas inversiones, supuestos descuentos en servicios o promociones inexistentes. En todos los casos, el objetivo es el mismo: generar confianza, confundir a la víctima y forzar decisiones rápidas. Incluso advirtieron sobre situaciones en cajeros automáticos, donde las víctimas son guiadas por teléfono mientras realizan operaciones.
En ese contexto se inscribe el caso de la familia Guerra. Gabriela, una de las referentes del emprendimiento, relató cómo se desencadenó todo. “Nos dijeron que hicieron una transferencia equivocada y mandaron un comprobante por más de ocho millones de pesos”, explicó.
La maniobra avanzó con rapidez. Bajo presión, su hija tomó decisiones para devolver un dinero que nunca había ingresado. “Pidió un préstamo, su marido otro, y empezaron a hacer transferencias”, contó. El resultado fue devastador: una pérdida superior a los $4.380.000 y dos créditos que ahora deben afrontar.
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El momento en que entendieron lo que pasaba fue tan brusco como el engaño. “Se dieron cuenta porque nunca impactó esa transferencia”, relató Gabriela. Para entonces, ya era tarde.
El golpe no solo fue económico. También sacudió la estructura de un emprendimiento familiar con años de trabajo. “Somos productores, vivimos de esto y ahora tenemos que devolver plata que no tenemos”, resumió con crudeza.
Frente a ese escenario, la respuesta fue inmediata. Sin margen para esperar, decidieron hacer lo que saben: producir y vender. “Vamos a hacer lo que sabemos, vender dulces”, sostuvo.
El objetivo es concreto: colocar cerca de 700 frascos para cubrir al menos una parte de la deuda. Se instalaron en espacios públicos de Valle Fértil y comenzaron a recibir pedidos desde distintos puntos de la provincia e incluso del país. “No pedimos que nos regalen nada, queremos vender”, remarcó.
El catálogo incluye productos tradicionales: dulce de leche de cabra, cayote, frutas en almíbar, entre otros. Cada frasco tiene un valor de $6.500 y la logística ya se está organizando para llegar también a Capital y otras localidades.
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Mientras tanto, también iniciaron gestiones con entidades financieras para intentar refinanciar la deuda. “Queremos devolver lo que nos prestaron, pero necesitamos tiempo”, explicó. La respuesta social comenzó a aparecer. Mensajes, pedidos y apoyo económico empezaron a multiplicarse. Sin embargo, la familia insiste en sostener su lógica de trabajo: salir adelante produciendo.
El caso vuelve a poner en evidencia una problemática en crecimiento. Estafas cada vez más sofisticadas, que combinan tecnología, manipulación y conocimiento de los circuitos digitales. Y del otro lado, víctimas que, en muchos casos, actúan de buena fe.
En Valle Fértil, la historia todavía está en desarrollo. Entre deudas, producción y solidaridad, una familia intenta reconstruirse después de un golpe que, en cuestión de horas, cambió todo.