"
San Juan 8 > San Juan > mujer trans

El testimonio de Jazmín, una mujer trans que logró su primer empleo formal

En el marco del Mes del Orgullo LGBTQ+, Jazmín Escudero cuenta cómo fue insertarse por primera vez en un trabajo formal fuera de la danza.

En la antesala de una nueva movilización por la Semana del Orgullo LGBTQ+, llegamos a la recepción de un reconocido espacio estético. Allí trabaja Jazmín Escudero, una mujer trans de 34 años que hace cuatro años ocupa el puesto de recepcionista, un rol que —como cuenta— jamás imaginó antes de dar este paso.

Mi nombre es Jazmín Escudero, tengo 34 años y hace 4 años que trabajo como recepcionista”, se presenta con seguridad. Su presencia en el lugar forma parte de un proceso personal y laboral que marcó un punto de inflexión en su vida.

“Nunca había trabajado en atención al público”

Antes de incorporarse a la estética, Jazmín tenía un recorrido muy diferente. Toda su vida profesional transcurrió en el ámbito artístico.

Te puede interesar...

Nunca trabajé de recepcionista”, cuenta. “Yo soy bailarina profesional y daba clases, nunca había trabajado en nada que tuviera que ver con atención al público ni en ningún otro trabajo. Solamente daba clases. Desde siempre, desde que tengo 17 años”.

El cambio de rumbo llegó cuando se abrió la búsqueda para incorporar a una mujer trans al equipo de recepción. Allí fue clave la intervención de una organización que acompaña a la comunidad trans en todo el país.

El rol de ATTTA en su llegada

Estoy en una asociación que se llama ATTTA, que trabaja con los derechos de las personas trans de toda la Argentina”, explica Jazmín. Fue a través de la referente local de la organización, que surgió la oportunidad de ingresar a la estética.

Gracias a Vero Araya yo tuve contacto con las chicas, porque las chicas buscaban a una mujer trans específicamente para incorporarla, y me pareció fabulosa la idea”, recuerda. La propuesta llegó en un momento en el que buscaba estabilidad y nuevas experiencias laborales.

“Fue un desafío para mí”

El ingreso a la estética significó para Jazmín un desafío personal.

Fue un desafío, porque como te digo, nunca trabajé de otras cosas, solamente estaba bailando”, relata. Sin embargo, encontró un equipo dispuesto a acompañarla en este proceso de adaptación.

A la vez me recibieron súper bien. Yo no sabía nada y me ayudaron a aprender, todos los días algo distinto. Yo venía de un mundo completamente diferente”.

Un espacio de respeto y crecimiento

Hoy, Jazmín se mueve con naturalidad entre turnos, consultas y la dinámica diaria de un centro estético que recibe a mujeres, hombres y disidencias. La visibilidad de su presencia en un espacio de atención al público también es una señal de avance y representación en la provincia.

Es un lugar donde me siento respetada, cómoda y segura. Nunca tuve un mal trato, ni de mis compañeras ni de los clientes”, asegura.

Identidad, trabajo y Orgullo

En el marco de la Semana del Orgullo, su historia refleja una realidad compartida por muchas personas trans: la dificultad de acceder a un empleo formal y la importancia de los espacios que apuestan por la inclusión.

Para mí este trabajo significó un cambio enorme. Poder estar acá, sentirme útil, sentirme parte… eso para una persona trans es muy importante”, dice con emoción.

Yo creo que todas las personas trans deberíamos tener estas oportunidades. No pedimos más que poder trabajar, ser respetadas y vivir tranquilas”.

Embed - Jazmín Escudero: de bailarina a recepcionista y referente de inclusión laboral trans