Un relato estremecedor en un contexto de terror. Ella se llama Ivana Taft y fue fotógrafa reportera de sanjuan8.com antes de irse a vivir a Tel Aviv. Su vida fue normal, con retratos imperdibles de sus viajes en las redes sociales y el enriquecimiento de la cultura que no la deja de sorprender desde hace más de 5 años. Ivana contó en las últimas horas el horror en el que se convirtió la vida en un contexto de extremos recaudos, con el miedo de los ataques.
"Yo estaba durmiendo en mi cama en Tel Aviv. Cuando escuchas las sirenas, es porque el ataque es en la ciudad donde estás. Entonces, todas las veces que escuché las sirenas es porque estaban sobre nosotros", relató.
La fotógrafa explicó que la seguidilla de ataques en la Franja de Gaza se sitúan lejos de su casa. Sin embargo, el miedo y el terror se respiran en el aire.
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"Es una situación muy angustiante. Hay mucha gente muerta. Niños, adolescentes, mujeres, ancianos y hombres secuestrados y retenidos. Todo el tiempo se vive en estado de alarma. El país está paralizado", expresó.
El día a día es cruel. No se puede transitar por la calle con soltura o tranquilidad. Está todo paralizado, aunque los servicios esenciales funcionan con la presión y el miedo de lo que pueda ocurrir. "Nos han pedido que intentemos quedarnos en nuestras casas o en un lugar seguro, lo más posible. Los trabajadores esenciales continúan trabajando, supermercados, farmacias, canales de noticias, etc. Los hospitales están preparados y las donaciones han sido superadas con creces. Tanto alimentos, productos higiénicos. agua, como donaciones de sangre", manifestó.
La recomendación es clara. Agua, medicamentos y alimentos para mantenerse resguardados. También, es tener a mano elementos básicos como linternas y baterías cargadas. Todos los detalles son importantes a la hora de sobrevivir.
No hay casi movimientos en la calle, "muy similar a la época del covid, pero con helicópteros en el cielo", expresó Ivana, quien confió que - por fortuna - no ha perdido seres queridos ni conocidos, lo cual para ella lo es todo. Pero sí le toca de cerca las historias de familiares y amigos de sus amigos que han sido asesinados y secuestrados. La cabeza no para, el peligro convive con ellos día a día en Tel Aviv. Ivana está a salvo, pero con miedo.