“No hay cigarros”, reza un breve mensaje colocado en la puerta de un kiosco en Santa Lucía. Este tipo de faltantes se dio en todos los kioscos, almacenes o en los minishops de las estaciones de servicio no solo en San Juan, sino en todo el país. Es que por la cuarentena social, preventiva y obligatoria las tabaqueras dejaron de producir y el faltante del producto se hizo sentir a más de 40 días del decreto que dictó el presidente.
Un kiosquero sanjuanino explicó que como no conseguía atados de cigarrillos, optó por vender los armados y contó que el mismo panorama ocurría en otros comercios. “Yo lo vendo entre $10 y $20, pero desde hace unos días está faltando el papel”, dijo el almacenero.
Desde la Unión de kiosqueros de la República Argentina (UKRA), su titular, Néstor Palacios, dijo que “los kiosqueros que venden precios altos son una minoría. Desde UKRA no avalamos el aumento de precio desmedido. En varias provincias trabajamos con el área de inspecciones y ya tuvimos varias denuncias. Los multan y los clausuran y eso les cuesta más caro de lo que pueden ganar en un día”.
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“Recibimos denuncias de Chaco, San Juan, CABA, provincia de Buenos Aires, por abusos desmedidos en los precios. Hasta ahora el que lo había vendido más caro era de $400 en el Chaco. Un atado como caro puede estar $195, el más caro”, añadió.
Mientras tanto en San Juan, algunos kiosqueros venden el atado entre $200 y $500 y hay escraches en redes sociales.