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Alimentación y frío: cómo comer bien sin aumentar de peso

El cuerpo pide comidas más suculentas y a veces nos olvidamos de hidratarnos. Una nutricionista ofrece claves para adaptar la alimentación al frío.

Llegó el frío y además del abrigo, el cuerpo nos pide comidas calientes y más suculentas. Con este panorama, resulta fácil caer en comidas altamente calóricas para contrarrestar el efecto del frío y olvidarnos de consumir agua, frutas y verduras.

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En diálogo con sanjuan8.com, la licenciada en Nutrición (M.P. 252), Mariana García, dio algunos consejos para poder tener una alimentación saludable durante el invierno.

“Cuando hace frío, el valor calórico de uno se ve incrementado, siempre y cuando estemos expuestos a las condiciones del frío. Si estamos en ambientes templados, las calorías extras no son diferentes a una temperatura media”, dijo.

Uno de los problemas más frecuentes es la incorporación de frutas y verduras. “En comidas de olla, se puede hacer las verduras como parte de los platos, ponerles diferentes colores a los guisos, estofados y sopas. Pueden ser saludables con diversas verduras y carnes magras (pollo, lomito de cerdo, vacuna), evitando el consumo diario de embutidos o cortes más grasos. Y para estas preparaciones, se puede evitar el aceite para el “fritito” remplazándolo con un poco de agua, esto ayuda a bajar la densidad calórica”, destacó la profesional.

En este mismo sentido se pueden incluir las frutas. “Se pueden hacer budines, pancakes y bizcochuelos con frutas e incluirlos en el desayuno o merienda. También, de forma eventual, hacer un jugo de frutas exprimidas”.

Por otro lado, uno de los déficits que tenemos en la época de frío es la disminución del consumo de agua. “Un adulto mayor debe tomar, en promedio, 2 litros de agua por día. Si cuesta tomarla, se puede consumir más templada y tener una botellita a mano para la ingesta de líquido”, dijo García. Y destacó que se puede crear un hábito para no olvidar la hidratación, incluyendo un vaso de agua en cada comida. Además, se pueden incorporar las infusiones, sin agregado de azúcar.

En este contexto, resaltó que “no se debe esperar a tener sed para tomar agua, porque es un síntoma de deshidratación. Debemos tomarla a lo largo del día”.

Para finalizar, la profesional habló de la importancia de no dejar de hacer ejercicios físicos durante el invierno. “La actividad física da energía. Cuando uno más se queda quieto, te dan menos ganas de moverte. Lo importante es seguir en movimiento”.