Según fuentes vinculadas al caso, los investigadores analizaron una cámara de seguridad privada ubicada en una estación de servicio cercana al lugar del accidente.
Las imágenes muestran el momento en que Saavedra pierde el control y cae sobre el asfalto y, de acuerdo con lo observado, no se advierte la presencia de otro vehículo, persona u objeto que haya intervenido en la trayectoria de la motocicleta.
A ese elemento se sumaron los testimonios de personas que se encontraban en la zona y que declararon en el mismo sentido.
Con estos datos, la hipótesis de que un tercero hubiera provocado el accidente quedó prácticamente descartada. La reconstrucción también permitió establecer que Saavedra circulaba solo al momento del siniestro.
Tras perder el control, el joven salió despedido y sufrió las lesiones que finalmente provocaron su muerte. La motocicleta continuó desplazándose y terminó aproximadamente 50 metros después del primer impacto, una distancia que los investigadores también incorporaron al análisis de la mecánica del accidente.
En este punto, las pericias resultan fundamentales para establecer las circunstancias exactas de la caída y completar la reconstrucción realizada a partir de las imágenes y los testimonios.
Con los elementos reunidos hasta el momento, la Fiscalía evalúa cerrar la investigación al no advertirse la existencia de un delito ni la participación de terceros.
La intervención de la UFI Delitos Especiales permitió avanzar sobre una de las principales dudas que surgieron después de la tragedia: si alguien más había participado o si el joven había sido obligado a realizar alguna maniobra que derivara en el accidente.
Por ahora, los elementos incorporados a la causa apuntan a que Saavedra perdió el control de la motocicleta mientras circulaba solo y sufrió una caída fatal, sin que se haya detectado la intervención de otra persona.
El caso continúa con las medidas de rigor hasta completar la investigación y determinar formalmente su cierre.