La alerta había sido realizada por una sobrina de las damnificadas, quien observó a través de las cámaras de seguridad instaladas en el inmueble el ingreso de los sujetos. Como el sistema no contaba con grabación, la mujer registró las imágenes con su teléfono celular y posteriormente las entregó a los investigadores.
Cuando los efectivos llegaron al lugar, encontraron la puerta principal forzada. En el interior de la vivienda localizaron a uno de los hombres, que tenía el rostro parcialmente cubierto, y procedieron a detenerlo.
En otra de las habitaciones encontraron al segundo sospechoso junto a las damnificadas. Al advertir la presencia policial, el hombre descartó un teléfono celular con su cargador que llevaba en las manos y también fue aprehendido.
Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron una importante suma de dinero. A Sebastián Retamar le encontraron $1.361.000 en efectivo, mientras que dentro de una de las mochilas que llevaban los detenidos había otros $63.000.
Además, fueron secuestrados un reloj, una cadena, un candado, un juego de llaves y distintas herramientas, entre ellas una barreta de hierro de aproximadamente 50 centímetros, un destornillador, guantes y un cuchillo sin cabo.
Con intervención del Ayudante Fiscal Alejandro Solera y del fiscal de Flagrancia Fernando Bonomo, se inició el Procedimiento Especial de Flagrancia.
Finalmente, la Justicia resolvió condenar a los dos imputados a un año y cuatro meses de prisión efectiva, con declaración de reincidencia y prisión preventiva.
También se dispuso el decomiso y destrucción de los elementos secuestrados durante el procedimiento.