La situación fue tan repentina que la madre no logró ayudarlo y decidió trasladarse directamente hasta la dependencia policial. Llegó con Liam en brazos y pidió auxilio porque el bebé tenía dificultades para respirar.
En ese momento intervino la cabo Marcela Florido, quien tomó al pequeño y comenzó a realizarle la maniobra de Heimlich.
La propia Florido contó a Canal 8 que nunca antes, durante su tiempo en la policía, había tenido que enfrentar una situación semejante. En medio de los nervios, recordó lo aprendido y comenzó con la maniobra.
El instante que cambió todo
Mientras realizaba el procedimiento, el bebé finalmente expulsó de su boca el pedazo de carne que le obstruía la garganta. La reacción de Liam fue inmediata: comenzó a llorar.
Para Florido, ese momento significó un enorme alivio después de la tensión. Contó que intentó concentrarse en aplicar lo que había aprendido y que, cuando comprobó que el pequeño había reaccionado, sintió una emoción difícil de explicar.
“Cuando me calmé fue lo más hermoso que sentí en mi vida, porque he salvado una vida”, relató la cabo durante la entrevista con Canal 8. En la asistencia también participaron la agente Florencia Ortiz y el agente Ramón Bragganiolo, quienes acompañaron el procedimiento dentro de la dependencia.
“No tengo palabras para decirle”
Del otro lado estaba Erika, la mamá de Liam, que todavía tenía presente el miedo de aquellos minutos. La mujer contó que su hijo se encontraba almorzando cuando se atragantó y que todo ocurrió “en un segundo”. Ante la imposibilidad de ayudarlo, la desesperación la llevó hasta la comisaría.
Después de comprobar que Liam estaba bien, la emoción dio paso al agradecimiento. “Ella me lo salvó a mi hijo. No tengo más que decirle que muchas gracias”, expresó la madre frente a las cámaras de Canal 8.
El bebé quedó fuera de peligro
Luego de la intervención de los policías, se dio aviso al servicio de Emergencias Médicas 107 para que evaluara al pequeño. Los profesionales determinaron que Liam se encontraba en buenas condiciones y no era necesario trasladarlo a un centro de salud. Finalmente, el bebé quedó junto a su madre y fuera de peligro.
Lo que comenzó como un almuerzo familiar y se transformó en unos minutos de enorme angustia terminó con un final feliz. Y para una madre que llegó corriendo a una comisaría sin saber qué hacer, el llanto de su hijo después de la maniobra significó volver a respirar también.