Uno de los datos que más llamó la atención de los investigadores fue el hallazgo de varios teléfonos celulares que no pertenecerían a los moradores del lugar. Según las primeras líneas investigativas, estos dispositivos habrían sido utilizados como forma de pago por parte de consumidores que no contaban con dinero en efectivo.
En total, se secuestraron seis teléfonos móviles y documentación tipo pagaré, lo que refuerza la sospecha de una modalidad de intercambio directo de bienes por sustancias. Como resultado del procedimiento, fue detenido un hombre de 47 años, identificado como Ángel Federico Riveros, mientras que una mujer quedó demorada a disposición de la Justicia.
La fiscal federal de turno, Gabriela Ventimiglia, ordenó el secuestro de todos los elementos y dispuso medidas sobre el propietario del inmueble. La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal Federal, que continuará con la investigación para determinar el alcance de la red.