Ginecólogo denunciado de abuso sexual
Lunes 16 de Abril de 2018

A un juez se le prescribió una causa por abuso sexual y ni siquiera sabía

Tras conocerse el caso del ginecólogo denunciado, se destapó una olla que devino en escándalo. Al magistrado Pablo Flores se le venció un expediente contra el mismo acusado y dejó desamparada a una presunta víctima.

El viernes trascendió que el ginecólogo denunciado en los últimos días por múltiples abusos sexuales ya tenía un procesamiento en su haber por un hecho similar. A la medida la dictó en 2013 el juez Pablo Flores, fue apelada por la defensa y el caso quedó después parado en un cajón del Poder Judicial. El magistrado había dicho que el expediente estaba en la Sala I de la Cámara Penal, pero este lunes se conoció documentación que demuestra que en realidad volvió de la segunda instancia (ver foto), que se encontraba en su juzgado y que, encima, prescribió. Un verdadero escándalo, ya que significa que el caso quedó en la nada porque no se resolvió a tiempo y no porque se haya podido acreditar que el abuso no existió.

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La prueba. La planilla del movimiento de causas de la Sala I muestra que el expediente de 2013 contra el ginecólogo Carlos Martínez regresó al juzgado de Flores un año después. Desde entonces, no se movió más.
La prueba. La planilla del movimiento de causas de la Sala I muestra que el expediente de 2013 contra el ginecólogo Carlos Martínez regresó al juzgado de Flores un año después. Desde entonces, no se movió más.

Este diario intentó hablar con Flores, pero dijo que no iba a dar declaraciones por el momento. La idea era saber por qué no estaba al tanto de que la causa contra el ginecólogo Martínez estaba en su juzgado y que fue ahí que durmió durante años, antes de prescribir y ser mandada a archivo. Sin embargo, todo eso es por ahora una incógnita y tras su silencio hasta queda flotando la posibilidad de que supiera de la situación y la haya ocultado para no quedar como el responsable.


Martínez recibe desde la semana pasada una lluvia de denuncias que lo complican de sobremanera. Cerca de una decena de pacientes lo acusan de haberlas engañado para tocar sus partes íntimas y una lo señala de haberla estafado, al simular que le hizo una ligadura de trompas que nunca realizó.


Mientras la cantidad de denuncias crece, trascendió que el profesional tenía una denuncia anterior y que había sido indagado y procesado en septiembre de 2013 por Flores, que es el titular del Juzgado de Instrucción N° 2. El mismo juez dio testimonio de eso y cuando Canal 8 le preguntó en qué estado está la causa, aseguró que fue apelada, que había sido elevada a la Sala I de la Cámara Penal para su resolución y que desde entonces no tenía noticias. Hasta ahí, los datos no hacían más que alimentar las sospechas del perfil del ginecólogo.


Luego empezó a tomar forma un escándalo mayor, cuando se supo que operó la prescripción y que la denuncia de la víctima de 2013 quedó en la nada por el mero paso del tiempo y la desidia judicial. El mismo Flores había dicho que el expediente no bajó más de la Sala I, por lo que sus miembros quedaron bajo la lupa.


Este lunes, desde la Sala I que integran los camaristas Raúl Iglesias, Juan Carlos Caballero (hijo) y Silvia Peña salieron a cruzar al juez con documentación en la mano. El tribunal dio por desistida la apelación presentaba por el abogado de Martínez y devolvió la causa a Flores en septiembre de 2014 para que continúe el trámite y mande el caso a juicio oral y público, lo que hubiera interrumpido el plazo de prescripción (era de 4 años a contar desde la indagatoria). Así lo revela un escrito donde figura la firma y el sello de "recibido" que estampó alguno de los empleados del juzgado que dirige el magistrado ahora está en el ojo de la tormenta.


La causa contra Martínez feneció en septiembre de 2017, mientras estaba en el juzgado de Flores. Y a juzgar por la entrevista concedida el viernes, él ni siquiera sabía.


Que una causa prescriba significa que se extingue y que el denunciado queda libre de culpa y cargo. Pero no porque no existan pruebas, sino porque los encargados de administrar Justicia no lo hicieron y, por omisión u acción, dejaron que un expediente durmiera el sueño de los justos.


Si Flores hubiera sabido del destino del expediente (o hubiera querido en caso de haber estado al tanto), tenía que darle continuidad al proceso que deriva en un juicio oral y público. Y ahí hubiera llegado a su fin, con el ginecólogo condenado o absuelto.


En este caso, hay un agravante. Además de tratarse de un abuso simple con una pena de hasta 4 años de prisión, si la causa concluía es posible que los hechos que ahora le endilgan a Martínez nunca hubieran existido. ¿Por qué? Porque si condenado en juicio, estaría preso o, de mínima, cumpliendo un castigo condicional con la matrícula suspendida y sin chances de ejercer.

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