Un ejemplo de unión: una fiesta llamada Chicanukah organizada el jueves por la noche por varias organizaciones judías en Houston, que reunió a miembros de las comunidades latina y judía de la ciudad para una “celebración festiva intercultural”. El lugar: el Museo del Holocausto de Houston.
La comida que se ofreció fue una mezcla de las dos culturas. Por ejemplo, una barra de latkes —pastes fritos de papa— con guacamole, chile con queso y pico de gallo, así como puré de manzana y crema ácida. Y los pastelillos tipo dónut eran sufganiots —una especialidad de Hanukkah— y buñuelos. Una banda de mariachis interpretó la canción popular judía “Hava Nagila”.
“Lo que realmente nos une son nuestros valores compartidos: nuestra fe, nuestras familias, nuestro legado”, dijo Erica Winsor, funcionaria de asuntos públicos de la Federación Judía del Gran Houston.
El rabino Peter Tarlow, director ejecutivo del Centro para las Relaciones Latino-Judías, con sede en Houston, informó que el primer evento de Chicanukah, hace 12 años, atrajo a 20 personas, mientras que este año la multitud fue de alrededor de 300, y podría haber sido mayor si no se hubiera limitado la asistencia. Agregó que los asistentes a la fiesta eran una mezcla aproximadamente pareja de latinos —algunos de ellos judíos de origen latinoamericano— y judíos “anglosajones”.
“Hay demasiado odio, demasiada separación contra tanto los judíos como los latinos”, dijo Tarlow. “Esta es una manera en la que podemos unirnos y demostrar que nos apoyamos mutuamente”.
Aunque se pretende que Hanukkah sea una festividad alegre y festiva, los rabinos señalan que este año se celebra en medio de conflictos continuos que involucran a las fuerzas israelíes en Oriente Medio y de temores por los incidentes generalizados de antisemitismo.
FUENTE: Ámbito