El tramo final fue el más complicado. Después de completar la natación y los 180 kilómetros de ciclismo, González tuvo que afrontar los 42 kilómetros de la maratón. Allí sintió el desgaste acumulado y reconoció que tuvo dificultades con la alimentación, ya que no logró cumplir como esperaba con la planificación que había preparado.
"Llegamos con las últimas energías. Los últimos 14 kilómetros ya muy mal", contó al recordar el momento más duro de la competencia.
Un desafío que tenía una historia detrás
La posibilidad de completar un Ironman Full fue tomando forma a partir de experiencias anteriores en el triatlón. González ya había participado en tres pruebas de distancia 70.3 en San Juan, pero esta vez el desafío era mucho mayor.
La decisión también estuvo vinculada con una experiencia personal durante sus primeros entrenamientos. Después de una devolución que recibió de un entrenador, decidió cambiar de grupo y continuar su preparación con otros profesionales.
La posibilidad de competir en su provincia terminó de darle impulso al objetivo. "Es como correr en el patio de casa", explicó sobre la oportunidad de afrontar una prueba de esta magnitud en San Juan.
Una competencia contra uno mismo
Más allá del resultado y del tiempo conseguido, González destacó que el Ironman es una prueba en la que cada deportista enfrenta sus propios límites.
"Es un deporte que se entrena en grupo, pero se compite solo", resumió. Y explicó que, durante el recorrido, cada participante se enfrenta al agua, al viento y, finalmente, al cansancio.
En ese camino, el acompañamiento de familiares, amigos y compañeros también tuvo un lugar importante. González agradeció especialmente a quienes estuvieron presentes durante la competencia y a quienes lo alentaron a lo largo del recorrido.
Con 11 horas y 18 minutos en el reloj, Luis González completó el Ironman Full y alcanzó una meta que demandó una extensa preparación, constancia y una importante exigencia física.