Las mismas serán regidas por un cambio en la cantidad de equipos participantes, que salta de 32 a 48, y su consiguiente aumento de cupos, en los que los equipos asiáticos y africanos fueron beneficiados: Asia pasó de tener cuatro plazas directas a ocho y África de cinco a nueve. Además, Conmebol dejará de tener 4 para tener seis y la UEFA ya no tendrá 13, sino que 16 lugares directos, mientras que Oceanía pasó de no tener plazas directas a tener una.
Por último, en cuanto al repechaje, todas las confederaciones mantuvieron sus únicos cupos excepto dos: África, que pasó de no tener a contar con uno, y Europa, que no tiene acceso a la repesca.
Otra serie de cambios se da en los grupos. En cuanto al sorteo, organizado en los tradicionales cuatro bombos, se configuró que España y Argentina, 1 y 2 en el Ranking FIFA, no puedan cruzarse hasta la final. Lo mismo ocurre con Francia e Inglaterra, 3 y 4 en el listado oficial de selecciones.
Con la idea de mantener los grupos de cuatro equipos, descartando una opción de hacer zonas de tres, la cantidad de secciones lógicamente aumentó, de ocho a 12, y su método de clasificación lo hizo también: en el nuevo formato accederán a 16avos los dos primeros, además de los ocho mejores terceros.
Una vez culminada la fase de grupos, el próximo Mundial agregará una ronda extra, los dieciseisavos de final, por lo que a partir de ahora habrá que jugar ocho partidos para ser campeón, cinco de ellos con calidad de eliminatoria.