La Universidad debería hacer honor a su excelencia. Pedir disculpas no sería un acto denigrante, sino que sería remarcar el valor de una Institución que tiene la misión de “formar” profesionales. Una paradoja y una contradicción que detalla la falta de criterio de la conducción.El origen del conflicto es una denuncia que presentó el ex rector Tulio Del Bono en junio de 1990 contra ambos ingenieros, vinculados con el Instituto de Investigaciones Mineras. Estaban sospechados de haber cometido malversación de caudales públicos y peculado, que consiste en la apropiación de dinero que estaba bajo su custodia. Pero en un juicio oral y público que tuvo lugar en noviembre de 2008, el Tribunal Oral de San Juan los absolvió de toda responsabilidad. A raíz de ese dictamen, los ingenieros pretenden un resarcimiento por los haberes y trabajos que dejaron de realizar, y una retractación pública. Los números que se barajan por la contrademanda ascienden a los 20 millones, suma que entiéndase bien, deberá pagar la Universidad con dinero que corresponde al erario público, es decir al dinero de todos los argentinos.