Las nuevas regulaciones incluyen la responsabilidad legal de los directivos de las plataformas por las infracciones cometidas en sus redes. "Vamos a poner fin a la impunidad de los directivos", comentó Sánchez. Además, dijo que se tipificará como delito la manipulación de algoritmos y la amplificación de contenido ilegal a cambio de beneficios.
La prohibición del acceso a las redes sociales para menores de 16 años obligará a las plataformas a implementar sistemas efectivos de verificación de edad. Es un desafío, ya que miles de menores utilizan estas plataformas.
El gobierno también planea colaborar con la fiscalía para investigar posibles infracciones en redes como TikTok e Instagram. Sánchez describió las redes sociales como un "estado fallido", donde se ignoran las leyes y se toleran delitos, afirmando que los niños están expuestos a un espacio en el que nunca deberían navegar solos.
El presidente concluyó que se debe proteger a los menores del "salvaje oeste digital". Esta iniciativa no solo es política, sino que también se considera una cuestión de salud física y mental.
Durante el Congreso Nacional de Pediatría en Madrid, se planteó la necesidad de establecer una edad mínima para el acceso a las redes sociales, resaltando el impacto negativo del entorno digital en la salud de los menores.