Stuart Pearce
Apodado cariñosamente apodado 'Psycho' por los fans de Nottingham Forest y de Inglaterra, Pearce era un lateral izquierdo con el que convenía no meterse. Sin embargo, era un jugador duro pero leal. Es recordado principalmente por su fuerza anímica para ejecutar un penal en una definición entre Inglaterra y España en la Eurocopa 96. Pearce había fallado un tiro vital en la semifinal del Mundial 1990 ante Alemania Occidental, y la alegría y alivio en su rostro cuando se borró el recuerdo de esa penal errado es una de las imágenes más perdurables de fútbol inglés.
Zinedine Zidane
¿Zidane? ¿En serio? Sí, en serio. La última de las 14 tarjetas rojas de la carrera del francés llegó en el peor escenario posible, con un cabezazo al italiano Marco Matterazzi en la final de la Copa del Mundo 2006. Zidane había sido persuadido para volver de su retiro y fue en gran parte responsable de la gran actuación de Francia en Alemania, pero sus esperanzas de ganar un segundo título desaparecieron cuando su estrella al parecer reaccionó a los insultos del defensa italiano. También había sido expulsado en el Mundial de Francia 1998 por pisar a un jugador de Arabia Saudita en la fase de grupos, lo que lo convierte en uno de los dos únicos jugadores que han visto dos tarjetas rojas en la historia de los Mundiales. El otro es Rigobert Song de Camerún.
Antonio Rattin
El entrenador inglés Sir Alf Ramsey llamó a los argentinos “animales” luego de que los equipos se enfrentaran en los cuartos de final del Mundial 1966 en Wembley. Posiblemente, el capitán argentino Antonio Rattin haya sido el más bestial de todos. El mediocampista central fue expulsado por el árbitro suizo Gottfried Dienst por protestar reiteradamente, pero se negaba a abandonar el campo de juego, cosa que finalmente hizo 10 minutos luego de ver la tarjeta roja.
Nigel de Jong
El duro mediocampista holandés se había perdido la semifinal del Mundial 2010 ante Uruguay por acumulación de tarjetas amarillas, pero volvió al equipo para la final ante España, en un partido que tuvo bastante roce, principalmente por parte del equipo holandés. El propio De Jong admitió que tuvo suerte al no ser expulsado del partido, luego de una patada en el pecho de Xabi Alonso.
Nunca se preocupó demasiado por cambiar su reputación de jugador sucio. De hecho, en el mismo año del Mundial, le produjo la fractura a dos jugadores: en marzo, al inglés Stuart Holden durante un partido entre Holanda e Inglaterra, y en octubre, jugando para el Manchester City, al extremo del Newcastle Hatem Ben Arfa.
Benjamin Massing
El defensor camerunés había sido amonestado en el minuto 10 de su debut mundialista frente a Argentina en 1990, pero cuando el delantero Claudio Paul Caniggia se encaminaba a anotar el empate en el minuto 89, Massing supo que tenía que asegurar la victoria para su equipo. Decididos a detener a Caniggia a toda costa, dos defensores de Camerún habían intentado derribar al argentino, quien de alguna manera logró mantenerse de pie. Gran error. Massing lo cruzó con una patada que hizo volar al argentino por el aire, lo que le valió la tarjeta roja instantánea.
Andoni Goicoechea
Conocido como "El Carnicero de Bilbao ', Goicoechea dejó sus marcas en la historia del fútbol cuando casi termina con la carrera de Diego Maradona en septiembre de 1983. La superestrella argentina sufrió fractura de tobillo y ligamentos dañados luego de una patada de Goicoechea -quien jugó para España en varios Mundiales- que le valió una suspensión de 16 partidos. Él decidió recordar el hecho poniendo las botas que llevaba puestas esa noche en una caja de cristal, convirtiéndolos en un “artículo de decoración” en su casa.
Claudio Gentile
El defensa de la Juventus e Italia era un defensor de la vieja escuela, capaz de usar cualquier táctica, leal o sucia, para detener a un oponente. Tacles, obstrucción, tirones de camiseta e incluso pisotones en los genitales eran parte de su repertorio desagradable. Al igual que Goicoechea, Gentile también hizo todo lo posible para lastimar a Diego Maradona durante un partido de la Copa del Mundo de 1982.
Jose Batista
El uruguayo ganó su lugar en el folclore de los Mundiales al convertirse en el jugador que vio la tarjeta roja más rápida en la historia. Su entrada al escocés Gordon Strachan en 1986 no dejó otra opción al árbitro francés Joel Quiniou que expulsarlo a los 55 segundos. Uruguay jugó el resto del partido con 10 hombres y consiguió un empate 0-0 que le dio un lugar en los octavos de final.
Morais
En 1966, el seleccionado portugués creyó que si podía detener a Pelé, podía neutralizar a Brasil, y así fue finalmente. El encargado de hacerle marca personal al astro brasileño fue Mario Coluna, pero fue Morais finalmente quien logró que su equipo tuviera un problema menos de qué preocuparse. En el borde del área, Pelé recibió una dura entrada del portugués y cayó al piso, no obstante, logró ponerse de pie y continuar con el control del balón. Morais redobló la apuesta y volvió a embestir contra Pelé, que ya no pudo incorporarse y se quedó en el suelo retorciéndose de dolor. Abandonó el campo de juego asistido, y luego regresó para el resto del partido, pero se lo notó resentido y su rendimiento ya no fue el mismo.