Los casos más graves de violencia armada en escuelas argentinas
En las últimas horas, un adolescente abrió fuego con una escopeta escondida en una funda de guitarra en Santa Fe. El primer antecedente data de 1997, cuando un estudiante de 14 mató a un compañero en la provincia de Buenos Aires.
Lamentablemente los hechos de violencia con armas en escuelas argentinas, aunque poco frecuentes, han crecido en los últimos tiempos. Con el primer antecedente registrado hace casi 30 años, y el más resonante en 2004, en Carmen de Patagones, desde 2023 hasta ahora hubo al menos cuatro episodios, el más reciente en San Cristóbal, provincia de Santa Fe este lunes.
El primer caso documentado data de mayo de 1997, cuando un adolescente de 14 años, tras sustraer el arma de su padre gendarme mató a un compañero en una escuela de la provincia de Buenos Aires. Ese triste episodio inauguró en la agenda pública una preocupación inédita en la región latinoamericana -a diferencia de Estados Unidos, donde es algo habitual- sobre el acceso de menores a armas en el ámbito doméstico.
El 4 de agosto de 2000 ocurrió otro ataque grave en Rafael Calzada: un alumno de 19 años llegó a la Escuela de Educación Media Nº 9 armado con un revólver .22, disparó, hirió a dos compañeros y una de las víctimas falleciódos días más tarde. Pericias psiquiátricas sostuvieron que el agresor atravesó un episodio psicótico y la Justicia lo declaró inimputable.
Fue entonces cuando el bullying quedó en el centro del debate público y marcó la necesidad de intervenciones tempranas ante circunstancias escolares del hostigamiento sostenido. A partir de esas conclusiones se promovieron recomendaciones para protocolos que atenúen la convivencia escolar y faciliten la derivación por riesgo desde los equipos de orientación.
El 28 de septiembre de 2004, en Carmen de Patagones, se produjo uno de los episodios más emblemáticos y letales: un alumno de 15 años ingresó con una pistola Browning 9 mm perteneciente a su padre, suboficial de Prefectura Naval, y abrió fuego en el aula del Instituto Nº 202 "Islas Malvinas". Tres estudiantes murieron y cinco resultaron heridos. Por su edad fue inimputable y más tarde diagnosticado con esquizofrenia; el caso generó duelo nacional y una jornada de reflexión en las escuelas.
Las investigaciones y medidas posteriores en ese caso incorporaron aprendizajes claves: protocolos de almacenamiento seguro de armas reglamentarias, activación de dispositivos de salud mental y la implementación de simulacros y procedimientos de emergencia en establecimientos educativos.
Tras casi dos décadas sin que se conocieran ataques letales, en 2023 se registró un episodio de alto riesgo en Florencio Varela. Una alumna de 16 años ingresó a la Escuela Secundaria Nº 26 con una pistola Bersa .380 y 150 municiones. La pronta intervención de autoridades permitió el secuestro del arma y la derivación de la estudiante, cuyo entorno informó que estaba bajo tratamiento psiquiátrico.
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En abril del 2025, en Escobar, un grupo de estudiantes de 13 años coordinó por WhatsApp un supuesto plan de tiroteo, con menciones a armas disponibles en su entorno familiar. La denuncia de padres motivó la intervención judicial y allanamientos preventivos, y la fiscalía del fuero juvenil dispuso medidas que incluyeron la suspensión temporal de la asistencia presencial y el seguimiento virtual mientras se evaluaban indicadores de riesgo. El caso reactivó actividades preventivas en las escuelas y evidenció la incidencia de redes sociales y aplicaciones de mensajería en la escalada de amenazas entre pares.
Casos más recientes, como el ocurrido en septiembre pasado en La Paz, Mendoza, donde una alumna de 14 años ingresó con una pistola 9 mm atribuida a su padre, y el episodio en el que se realizaron disparos al aire sin heridos. Hace pocas semanas trascendió que la joven habría sido víctima de abusopor parte de un docente de la institución y aquella mañana iba dispuesta a hacer justicia por mano propia.