Si bien en las horas previas había versiones sobre la posibilidad de anunciar un nuevo paro general, finalmente la CGT optó por no fijar fecha para una medida de fuerza nacional. En cambio, dejó en claro que sostendrá la presión mediante protestas sectoriales, acciones judiciales y nuevas movilizaciones.
Durante el acto hablaron Octavio Argüello, Cristian Jerónimo y Jorge Sola, quienes coincidieron en cuestionar el rumbo económico y social del Ejecutivo. También hubo un breve homenaje al papa Francisco.
Sola llamó a “crear una Argentina con futuro, en unidad”, y sostuvo que “no hay libertad posible si se les quita a quienes menos tienen lo poco que poseen”. Además, remarcó que reclamar “es una responsabilidad” del movimiento obrero organizado.
En el documento oficial leído ante la militancia, la CGT aseguró que “la mayoría de los indicadores laborales, económicos y sociales reflejan un retroceso en la calidad de vida del pueblo argentino”.
La central también acusó al Gobierno de “dividir al pueblo, promover el enfrentamiento, la descalificación, el odio y el resentimiento”, y advirtió que esas políticas “ponen en riesgo la paz social”.
Con el título “El trabajo es con derechos o es esclavo”, el texto cuestionó además la reforma laboral impulsada por la administración libertaria y confirmó que continuará la batalla judicial contra las modificaciones normativas.
“El Gobierno continúa comprometiendo a las generaciones futuras con políticas de ajuste indiscriminadas”, denunció el documento, que también alertó sobre la caída de la actividad económica, el consumo y el empleo en sectores como la industria, la construcción y el comercio.
La movilización dejó un mensaje político claro: la CGT busca recuperar centralidad en la oposición social al oficialismo y se prepara para una nueva etapa de tensión con la Casa Rosada.