En el aula satélite del CENS que funciona en el ex COSE, no hay más de 10 sillas y eso desnuda la escasa demanda que tiene la educación en ese ámbito, aunque la oferta se diversifique e incluya teatro y danzas.Allí se cursa de lunes a viernes, de 8 a 11.30, en un sistema semipresencial, en el que los profesores saben que en la asistencia deben contemplar la situación de sus alumnos. "En varios casos, los jóvenes tienen que acudir a declarar ante el juez varias veces al año y eso no se les computa como inasistencia; si no, todos se quedarían libres y lo que queremos es que entiendan que la educación es la chance que tienen de transformar sus vidas", cuenta Luis Cantos, director del CENS que funciona allí.Pese a todas esas contrariedades, Joni logró aprobar las cartillas de los contenidos que se le exigían y ya tiene la vista puesta en lo que será su carrera terciaria."Para mí, estudiar es encontrar un poco de libertad. Poder pensar te da libertad. Por eso, quiero empezar la carrera de Enfermería en la UNCuyo, pero como se puede cursar de manera virtual, les estoy pidiendo a los directivos que pongan internet, aunque sea en el aula. Sin eso no voy a poder", recalca y traslada el reclamo a las autoridades del CENS, que siguen de cerca sus palabras.Una revanchaLejos de obviar el porqué está encerrado en ese sistema penal, Joni admite que cometió "el peor error de la vida" el día que entró a robar en Las Heras, donde produjo un homicidio. Dice que lo mejor que podría haberle pasado es rogarle perdón a la familia de la víctima, pero como nunca pudo verla, cree que llegar a ser enfermero es una manera de redimirse."Me impulsa la idea de poder ayudar a otros. Siento que el daño que causé lo podría reparar ayudando a otras personas que estén sufriendo", cuenta y se nota que en esa posibilidad se arraiga su revancha.Cuando la nota va llegando a su final, Joni toma uno de los libros que editaron con sus trabajos y lee un poema de su autoría: "¿Pero de qué están hechas las cárceles? Las cárceles están hechas de odio, las cárceles están hechas de amarguras, las cárceles están hechas de rencor... Pero yo que vivo acá, encontré el amor ... el amor a la libertad, y lo más importante aprendí a vivir en la dura realidad de los políticos y de la gente maligna que está ahí afuera, y aprendí que tú no quisieras vivir así". (Diario Uno).