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POLICIALES

Ginecólogo: mientras un juez juega al fútbol, otro subsana su negligencia

Antes de cambiar de juzgado e irse a Europa con un equipo de abogados, Pablo Oritja no firmó las actas de una indagatoria y dos testimoniales en causas contra el médico denunciado por abuso sexual. El magistrado que lo reemplaza las declarará nulas y los procesos sufrirán demoras.

"Es la primera vez que veo una cosa así, es un escándalo", fue la reflexión de un funcionario judicial después de enterarse que el juez Pablo Oritja cometió anomalías insólitas que demorarán dos de las tres causas por abuso sexual que hay en trámite en Jáchal contra el ginecólogo Carlos Martínez. El protagonista de la historia fue trasladado hace poco a la ciudad, en estos momentos está en Europa jugando un torneo de fútbol para abogados y antes de partir dejó un embrollo en su antiguo juzgado. En uno de los procesos no firmó el acta de indagatoria del imputado y en otro, se olvidó de estampar la cucaracha en dos testimoniales. Los documentos dicen que el magistrado estuvo presente, pero no hay constancia de eso y no se los puede considerar válidos. Por eso, aseguraron fuentes calificadas, al juez que ahora entiende en los casos contra el médico no le queda otra que dictar la nulidad de los actos procesales y hacerlos de nuevo. Oritja fue juez de Jáchal hasta hace unos pocos días y es quién instruyó la primera etapa de las tres causas que se dispararon en ese departamento contra el ginecólogo denunciado por sus pacientes. En una procesó a Martínez a fines de abril por el delito de abuso sexual simple y en las otras dos, está pendiente de resolverse su situación. El magistrado dejó de intervenir cuando salió su traslado a la ciudad como titular del Juzgado Civil N° 9, cargo en el que aún no asumió de manera efectiva porque pidió licencia para viajar a Barcelona y disputar la Copa del Mundo de Abogados entre el 5 y el 12 de este mes. Su decisión de irse no cayó para nada bien en el palacio de Tribunales, pero nadie le puso reparos sin saber lo que dejaba en su ex juzgado. La causa en la que Martínez está procesado es de 2017 y las fuentes señalaron que no contiene ninguna irregularidad. Pero en las otras dos, que son de este año, aseguraron, Oritja cometió la negligencia de no firmar los documentos donde constan la declaración en carácter de imputado de Martínez y los dichos de los testigos. Ambas actas dicen que el juez participó en esas declaraciones. El problema es que al incumplir con el ABC de un magistrado y no firmar, legalmente se interpreta que no fue así y corresponde declarar la nulidad de los dos actos procesales. Las irregularidades fueron detectadas por el juez Hugo Quiroga, quien, según las fuentes, dictaminará de oficio que la indagatoria de Martínez y las testimoniales carecen de validez. Este último es el titular del juzgado de Paz de Iglesia (que junto a Jáchal conforman la Segunda Circunscripción Judicial), está subrogando en el lugar que dejó vacante Oritja hasta que sea designado su sucesor y ahora debe continuar con el trámite de las causas que involucran al ginecólogo. Se espera que Quiroga dicte la nulidad entre miércoles y jueves. Eso significa que para que las causas no queden en la nada, deberá volverle a tomar declaración al profesional imputado y a los testigos. Y eso, demorará todo. En Tribunales aseguraron que lo de Oritja es de no creer y que no hay antecedentes de tamaña negligencia. Y aunque no quisieron adelantar opinión sobre eventuales sanciones, interpretaron que su accionar no hace otra cosa que alimentar el descrédito que hay de la Justicia sanjuanina. No es lo único que le reprochan. La denuncia por la que el ginecólogo está procesado en Jáchal entró en mayo del año pasado y desde entonces, estuvo prácticamente parada. Recién la movió en marzo último, una vez que en los medios de comunicación estalló el caso Martínez: fue denunciado en la ciudad por 10 mujeres y los procesos se están instruyendo en el Juzgado de Instrucción N° 3. Si bien Oritja fue el primero en mandar a detener al médico de la polémica, en el segundo piso de Tribunales sacan cuentas y se preguntan por qué se tomó tanto tiempo para ordenar esa medida y llamarlo a indagatoria. Si le daba impulso a la causa en forma inmediata, atendiendo a la gravedad que implica un presunto ataque sexual, es muy posible que Martínez no hubiera estado en libertad y que los hechos que fueron denunciados en marzo último no se registraran. Al cúmulo de recientes acusaciones que cosecha Martínez, se suma una de vieja data. En 2013 fue denunciado por otra mujer y cuando se creía que la causa había prescripto, el juez Pablo Flores lo procesó esta semana por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante.