Un ex Gran Hermano reveló la doble vida que ocultó durante años
Uno de los recientes eliminados de Gran Hermano Generación Doradahabló a corazón abierto sobre su silenciosa infancia signada por los prejuicios y la culpa.
A poco de haber sido eliminado de la casa de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe), la experiencia resultó un verdadera bisagra tanto a nivel personal como profesional para Franco Poggio, el joven modelo sanjuanino novio del influencer Lizardo Ponce.
Lo cierto es que desde terminó su paso por la casa más famosa de televisión argentina, no para de recorrer diferentes medios con el claro objetivo de potenciar su carrera dentro del mundo de la moda.
Así, en una larguísima entrevista con la revista Gente, Franco abrió su corazón y repasó sus primeros años de vida en su San Juan natal, donde confió que de los tres hermanos él siempre fue a quien le gustaba ser el centro de atención familiar. Y hasta aseguró que desde aquel entonces ya le gustaba que le sacaran fotos con diferentes outfits, lo que se podría traducir en sus primeros pasos como modelo.
En tanto, tras repasar su derrotero en el que confesó que terminada la secundaria se instaló dos años en Mendoza para estudiar abogacía, un poco para escapar de la casa de mamá y papá para vivir más libremente, luego se animó a desembarcar en Buenos Aires poniéndole fin a una suerte de doble vida que llevó hasta ese momento por miedo a la prejuiciosa mirada de los demás, incluida su propia familia.
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Gracias a las muchas propuestas laborales en el mundo del modelaje, Franco llegó a la gran ciudad con su secreto a cuestas: su gusto por los chicos. Y aunque en su provincia había tenido ya un noviecito medio a escondidas, Buenos Aires resultaría clave en deshacerse de todos los miedos y fantasmas que le habían acompañado hasta entonces.
"En ese momento, cuando yo me vengo a vivir a Buenos Aires, muy pocas personas sabían que a mí me gustaban los chicos", recordó Poggio confesando que "en parte", su mudanza fue "como a modo de escape de los prejuicios que uno puede llegar a sentir... Por el rechazo quizás de los amigos".
El rol clave de Lizardo Ponce en la vida del ex Gran Hermano Franco Poggio
Así, la vida del ahora ex Gran Hermano cambió radicalmente tras conocer a Lizardo Ponce. Lo que empezó como una relación tímida, rápidamente se transformó en una pareja consolidada que actualmente ya lleva dos años y medio. De esta manera, casi sin proponérselo su historia de amor con el influencer resultó clave en su salida del clóset, tanto frente a su familia como también frente a sus amigos de toda la vida.
Una escapada romántica a Punta del Este a poco de comenzar la relación, marcaría sin dudas un antes y un después. Allí Franco se animó a exponer en sus redes sociales aquello que había mantenido en secreto durante tantos años.
“Se veía el mismo toallón en la foto de Lizardo y en la mía”, recordó y reveló: “Ahí empecé a pensar que mi familia y todos se iban a enterar de mi verdad”. Es por eso que ni bien regresó al país, ya de novio oficialmente con Lizardo, visitó a su familia en San Juan y, aunque su mamá ya tenía todo claro desde hacía mucho tiempo, le hizo saber que sólo estaba esperando que él quisiera contarlo.
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"Los dos rompimos en llanto y me dijo que era su hijo y que iba a aceptar todo lo que sea, que por qué no se lo había dicho. Y que si yo era feliz, lo único que le importaba a ella era mi felicidad, que me iba a apoyar en todo, que siga para adelante, que siga con mis sueños, que no era nada malo", recordó entonces Franco las palabras de su mamá.
Luego llegaría el turno de contarle su verdad a sus hermanos y, por último, a su padre. "Y me sentí tan libre, porque yo de muy chico a mis amigos de San Juan les mentía. Sentía tanta vergüenza conmigo, que en la primera relación de novios le cambiaba el nombre para mis amigos y era nombre de chica", confesó emocionado.
Asimismo, sobre sus largos años en los que vivió una suerte de doble vida, Poggio recordó que "lloraba todas las noches" y se preguntaba "cuándo se iba a terminar" eso que sentía. "Quería ser libre, quería la libertad de decir soy esto", remarcó sobre el final ya con la tranquilidad de vivir libremente sus sentimientos sin miedo al qué dirán.