No había certezas de lo que había sufrido la actriz hasta el momento; solo había trascendido que O’Hara había sufrido un problema respiratorio por el que debió ser llevada de urgencia a un sanatorio en plena madrugada.
Tras su muerte, trascendió que la estrella canadiense había tenido un diagnóstico reciente que no tuvo que ver con el desenlace fatal.
La actriz tenía situs inversus, una condición congénita muy rara por la que los órganos internos del cuerpo están dispuestos como si fuera un espejo: lo que normalmente está a la derecha se ubica a la izquierda y viceversa.
De esta manera, el corazón puede estar en el lado derecho, mientras que el hígado, el estómago y otros órganos pueden aparecer en posiciones “invertidas” respecto de la anatomía típica.