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Embarazadas: a mayor edad, menor riesgo psicosocial

Así lo indica una nueva investigación que evalúa por primera vez la asociación entre el riesgo materno y del lactante, desde puntos de vista multifactoriales

Los determinantes psicosociales en las mujeres embarazadas que no se abordan pueden tener efectos adversos en los resultados del embarazo tanto para las madres como para sus bebés. Las pautas del Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención del Reino Unido recomiendan que se identifique a las mujeres con “factores de riesgo social complejos” durante el embarazo para poder brindarles apoyo adicional.

Estas directrices reconocen que las mujeres vulnerables a menudo experimentan una variedad de factores de riesgo social simultáneamente y destacan las necesidades específicas de las madres adolescentes (menores de 20 años), las que abusan de sustancias y las que sufren violencia doméstica.

El apoyo dirigido a las mujeres antes y durante el embarazo tiene el potencial de mejorar los resultados durante y después del parto, al promover la salud antes de la concepción y las opciones reproductivas y mitigar los efectos adversos del estrés materno. El apoyo posnatal puede afectar positivamente la calidad del cuidado y el apego del niño, y el desarrollo y comportamiento del niño; además, puede mitigar los efectos de la adversidad y reducir el riesgo de necesidades médicas insatisfechas o lesiones infantiles. Por lo tanto, una intervención temprana adecuada puede conducir a mejores resultados maternos y neonatales, y a la salud, la educación y los resultados sociales durante la infancia.

En Inglaterra, los servicios de maternidad y atención primaria durante y después del embarazo son universales y están disponibles gratuitamente para los aproximadamente 700.000 nacimientos por año, con apoyo de visitas domiciliarias a través del Programa Niño Saludable. La evidencia anterior ha identificado asociaciones entre los malos resultados del parto y del lactante y los factores de riesgo que se registran de forma rutinaria en los registros hospitalarios, como la edad materna joven, las conductas de riesgo (incluido el tabaquismo, el uso indebido de drogas o alcohol o la mala alimentación), la exposición a la violencia de la pareja íntima, salud mental materna y escasa participación en los servicios de atención prenatal.

Los registros hospitalarios de rutina se pueden utilizar para identificar los factores de riesgo psicosocial y su influencia en los resultados del niño. Sin embargo, la mayoría de los estudios anteriores se centraron en factores de riesgo únicos y existe una brecha en la evidencia sobre cuáles de estos factores de riesgo, cuando se consideran en conjunto, están asociados con el riesgo más alto.

Ahondar en el ambiente

Una investigación liderada por Katie Harron, especialista del Great Ormond Street Institute of Child Health de Londres, relevó a más de 2,5 millones de parejas madre-bebé. La prevalencia de factores de riesgo por grupos de edad determinó que el 35,5% de las madres tenían al menos un factor de riesgo, 7% poseían antecedentes de adversidad en los 2 años anteriores a las 20 semanas de embarazo, 6% ingresaron por abuso de sustancias, 4% por autolesión, y 6,1% ingresaron por violencia.

Al mirar hacia atrás en los 5 años anteriores a la semana 20 de embarazo, el 2% de las embarazadas tenían antecedentes de problemas de salud mental o de comportamiento y 5% experimentaron situaciones de adversidad. Al observar el año anterior a las 20 semanas de embarazo, este número disminuyó al 3% para condiciones de salud mental o conductuales y al 4%) para adversidad.

La proporción de madres con factores de riesgo psicosocial tendió a disminuir con la edad materna. Tener múltiples factores de riesgo o al menos un factor de riesgo fue más común en las madres adolescentes y disminuyó con la edad materna.

Los bebés nacidos de las madres más jóvenes o mayores tenían los pesos más bajos al nacer, mientras que los más altos se observaron en los bebés nacidos de madres de 30 a 37 años. En todas las edades maternas, los bebés nacidos de madres con cualquiera de los factores de riesgo considerados aquí tendían a tener un peso al nacer más bajo en comparación con el promedio de la población del estudio. Un historial de enfermedades mentales o de comportamiento se asoció con los pesos más bajos al nacer comparativamente.

El porcentaje de lactantes con un ingreso no planificado por lesión disminuyó con el aumento de la edad materna y fue más bajo para las madres de 35 a 40 años. Las tasas más altas de ingresos no planificados por lesiones se observaron en los bebés nacidos de madres adolescentes y de madres con antecedentes de problemas de salud mental, en todo el espectro de la edad materna.

Las tasas de mortalidad más bajas se observaron para las madres de 30 a 35 años. Los bebés nacidos de madres adolescentes tuvieron las tasas de mortalidad más altas, correspondientes a 10 - 2 muertes adicionales por cada 10.000 bebés.

¨Nuestro estudio de cohorte basado en la población llena una laguna de evidencia al examinar qué mujeres deben considerarse en alto riesgo de resultados adversos en el parto y el lactante sobre la base de múltiples factores de riesgo psicosocial registrados de forma rutinaria en los registros hospitalarios durante o antes del embarazo¨, explica Harron.

El efecto de estos factores de riesgo fue constantemente alto en todos los grupos de edad materna. En general, el 36% de las mujeres tenían al menos un factor de riesgo y las madres adolescentes tenían el mayor riesgo de tener resultados infantiles deficientes.

Una de las principales fortalezas de este estudio es que consideran múltiples factores de riesgo psicosocial, utilizando datos de una muestra importante. “Sin este vínculo, no habría sido posible evaluar cómo la exposición materna antes del embarazo influye en los resultados de los bebés¨, destaca la especialista.

FUENTE: Infobae