La familia de Graciela Ramona Mallea mantiene firme una hipótesis sobre lo ocurrido el día que mataron a la mujer penitenciaria. Creen que su marido, un celoso compulsivo, que ya había amenazado varias veces con matarse si ella lo dejaba, utilizó tres armas homicidas. Una de ellas fue la jarra cervecera con la que golpeó su cabeza provocándole hundimiento de cráneo. Luego un cuchillo, el que al parecer se rompió. Un tercer utensilio habría sido utilizado por el sujeto, otro cuchillo que concretó su cometido.
San Juan 8
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