El "cura de los jóvenes" se desempeñaba en una parroquia de Angaco cuando se conoció que un sobrino de 15 años le contó a su madre que su tío lo manoseaba. Ese relato generó que dos sobrinos más relataran ante la justicia que también sufrieron abusos sexual años atrás, cuando eran menores de edad.
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En el caso del menor F.G., el juez Adárvez procesó a Bustos como presunto autor del delito contra la integridad sexual, gravemente ultrajante y doblemente agravado por el daño en la salud y por la calidad de ministro de culto, y corrupción agravada (artículo 125, párrafos segundo y tercero, en función del primero, y artículo 119, segundo y cuarto párrafo incisos a) y b), del Código Penal Argentino), en perjuicio de F. G.
En perjuicio de D.G. se lo procesó como presunto autor del delito contra la integridad sexual, gravemente ultrajante, agravado por la calidad de ministro de culto (artículo 119 , segundo y cuarto párrafo inciso b) del Código Penal Argentino).
Y, finalmente, en perjuicio de E.G., como presunto autor del delito contra la integridad sexual, gravemente ultrajante, triplemente agravado por el daño a la salud, por haber estado encargado de la guarda y por su la calidad de ministro de culto (artículo 119, segundo y cuarto párrafo inciso a) y b) del Código Penal Argentino); todo en concurso real.
También el juez Adárvez decidió trabar embargo contra Bustos por el monto de 1 millón de pesos.
Según fuentes judiciales el cura podría enfrentar una dura condena que superaría los 50 años de prisión ya que se sumarían las penas.