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Tiene 102 hijos con 12 esposas diferentes y pide ayuda para mantenerlos

Musa Hasahya vive con 10 de sus esposas en una comunidad de las afueras de Africa. Además, el sujeto tiene 567 nietos.

Musa Hasahya es el protagonista de esta historia increíble, que genera asombro e indignación por igual. Según los registros públicos de Uganda, Musa tiene 102 hijos con 12 mujeres diferentes, pero ahora alega que son demasiados y no puede mantenerlos.

Pero Musa elevó un reclamo al gobierno de la localidad de Butajela, en Uganda, para recibir una ayuda para poder mantenerlos: "Son una gran carga", dijo.

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Hasahya fue empresario y presidio una aldea durante las últimas dos décadas. Actualmente es el presidente del consejo de la ciudad de Busaba y jefe de la Asociación de Cazadores del sub-condado de Busaba.

A los 16 años, en 1971, abandonó la escuela y se casó con su primera esposa, Hanifa Hasahya. En 1973 tuvieron a su primera hija. “Como podía ganar algo, decidí ampliar mi familia casándome con más mujeres. Me aseguré de que se proporcionaran azadones para que cada uno de ellos labrara la tierra y produjera alimentos suficientes para mantener a la familia, ya que los suelos son fértiles”, contó al medio inglés New Vision.

Hasahya señaló que aunque pudo producir los suficientes alimentos para la familia, no pudo educar a sus hijos.

“Ya no puedo tolerar tener hijos debido a los recursos limitados y, en ese sentido, he aconsejado a todas mis esposas en edad de tener hijos que opten por la planificación familiar. También desaconsejo a aquellos que deseen casarse con más de cuatro esposas que no lo hagan porque las cosas no están bien”, advirtió el hombre.

Dos de las 12 esposas lo abandonaron, pero las otras 10 siguen viviendo con él. Y al parecer no tienen mayores reclamos.

Hanifa, la primera esposa, aseguró que su marido es un hombre encantador que se preocupa por sus necesidades y siempre ofrece asesoramiento a quien se extravía. También remarcó que Hasahya no los ridiculiza ni los acosa como algunos hombres hacen con sus esposas. “Tienen un corazón que escucha, nunca se apresura a tomar decisiones antes de escuchar a todas las partes. No victimiza a nadie y nos trata a todos por igual”, explicó.