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Hablemos de la Bisexualidad

Según Robyn Ochs, la bisexualidad es la capacidad de sentir atracción romántica, afectiva y/o sexual por personas de más de un género/sexo, no necesariamente al mismo tiempo, no necesariamente de la misma manera y no necesariamente en el mismo grado ni con la misma intensidad. Esto quiere decir que las personas bisexuales pueden sentir atracción tanto por hombres como por mujeres, ya sean cisexuales o transexuales, así como por personas de otros géneros, como los géneros no binarios. Esta atracción no tiene por qué darse con la misma frecuencia o intensidad hacia todos los géneros en todo momento, es algo que puede ir fluctuando con la vivencia de la persona.

Pero, ¿sigue siendo importante hablar de orientaciones sexuales? Sin duda, hay que seguir dando visibilidad a las orientaciones no heterosexuales porque todavía sigue habiendo muchos mitos y prejuicios alrededor de ellas. Y la bisexualidad es una de las orientaciones sobre las que más cosas feas se siguen diciendo.

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En el informe de la Open University se diferencian varios tipos de prejuicios acerca de la bisexualidad. Por ejemplo, la negación de la bisexualidad, que recoge mitos como que la bisexualidad es una etapa de confusión, una fase de transición a otras orientaciones, que las personas bisexuales no saben lo que quieren, que no se deciden… o directamente que la bisexualidad no existe. La invisiblidad o borrado bisexual es otra cuestión de peso, que pasa cuando se asume la orientación sexual de alguien en función de la pareja que tiene en ese momento. Es decir, si una mujer tiene como pareja a otra mujer, habitualmente se asume que su orientación sexual es lesbiana. Y si después tiene una pareja hombre, se asume que “ha vuelto” a la heterosexualidad. Este borrado suele contribuir al síndrome del impostor bisexual, que hace referencia al hecho de no sentirse “lo suficientemente bisexual” como para estar en espacios LGTBIQA+, lo cual puede llevar a un aislamiento u ocultación de la propia orientación. Y también sigue oyéndose hablar de otra serie de prejuicios, como que las personas bisexuales son viciosas o que son más infieles. Pero no son más que eso, mitos. El hecho de ser infiel no está relacionado con la orientación sexual.

Esta serie de prejuicios se conocen con el nombre de bifobia. La FELGTB define como bifobia el conjunto de sentimientos, actitudes y comportamientos negativos hacia las personas bisexuales. Es muy habitual que las personas bisexuales terminen interiorizando esta serie de prejuicios acerca de sí mismas de tanto oírlo. Cuando esto pasa, estamos hablando de bifobia interiorizada. Es decir, una serie de actitudes negativas hacia una misma por el hecho de ser bisexual. Esto influye negativamente en el proceso de aceptación de la propia orientación sexual.

Según algunos estudios, las personas bisexuales tardan más en ser conscientes de su orientación que las personas que tienen otras orientaciones y también tardan más en salir del armario o en dar a conocer a otras personas su orientación sexual. De media, estos procesos suelen darse a partir de los 20 años en personas bisexuales, mientras que en personas homosexuales se dan durante la adolescencia tardía. En personas heterosexuales el proceso de integración de la orientación suele pasar inadvertido, porque socialmente se asume de inicio (erróneamente) todas las personas son heterosexuales. Y, por tanto, las personas heterosexuales no suelen plantearse demasiadas cosas al respecto. Que las personas bisexuales tarden más en integrar su orientación puede deberse a que tienen que hacer el proceso de descartar no una, sino las dos orientaciones sexuales mayoritarias (heterosexual y homosexual). Y otro de los factores que influyen en que se tarde más en salir del armario son el estigma y la bifobia. Muchas personas tardan en nombrarse bisexuales porque no quieren identificarse con todas esas cosas negativas que han escuchado acerca de la bisexualidad.

El proceso de integración de la orientación sexual es diferente en función de si somos heterosexuales, homosexuales, bisexuales, asexuales… cada proceso tiene sus peculiaridades. Y en la aceptación de la bisexualidad, desmontar todos estos prejuicios y el síndrome del impostor tienen un peso bastante grande. Por esto es necesario seguir hablando de ello, que haya visibilidad y tener referentes positivos. Para tener una vivencia positiva y sana de nuestra orientación sexual, sea cual sea. Porque la bisexualidad es una orientación tan válida y estupenda como cualquier otra.

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