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Guía para que niños y adolescentes tengan una vida saludable

La falta de actividad física, con alimentación poco saludable y horarios desordenados son factores que se ven con aumento de sobrepeso en niños y adolescentes.

La pandemia por COVID-19 no da tregua y sigue modificando los hábitos en todos los ámbitos: familiar, social y laboral. La falta de actividad física, con alimentación poco saludable y el desorden en los horarios son factores que se visualizan con aumento de sobrepeso en niñas, niños y adolescentes, remarca la Sociedad Argentina de Pediatría.

Lo que se sabe en esta segunda ola es que las personas con obesidad, incluidos los chicos, tienen un mayor riesgo de sufrir los efectos graves del COVID-19.

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“Esto pone de relieve la importancia de reconocer la obesidad como una enfermedad crónica que afecta a muchos pacientes y con características que hacen más probable el COVID-19 grave, con la función inmunológica desregulada y la inflamación crónica. El tratamiento de la obesidad durante la epidemia no debe quedar en suspenso”, dijo Sandra Hassink, directora médica del Instituto de Peso Saludable de la Infancia de la Academia Americana de Pediatría.

La Sociedad Argentina de Pediatría advierte que la diabetes sigue apareciendo con su incidencia habitual, “pero la demora en el diagnóstico aumenta la frecuencia de formas graves de cetoacidosis diabética, como ya recibimos en varios centros del país”.

Algunos consejos que podemos implementar:

Elegir comidas y refrigerios programados, bien equilibrados en nutrientes.

Limitar o eliminar las bebidas azucaradas.

Fomentar las comidas en familia cuando sea posible y apagar las pantallas al comer.

Planificar la hora de acostarse, incluso los fines de semana.

Evitar el uso de las pantallas digitales en el dormitorio.

A menos que exista un problema de salud importante que requiera la atención de un pediatra o especialista, el plan para los chicos en la adolescencia es la prevención. “Los niños siguen creciendo, lo que significa que queremos estabilizar el peso durante el crecimiento, lo que promueve la nivelación del índice de masa corporal (IMC) con el tiempo”, explica la especialista. “Incluso para el tratamiento de la obesidad pediátrica, el objetivo es comer regularmente alimentos equilibrados, actividad regular y un estilo de vida saludable”.

Los pediatras también deben familiarizarse con los factores complejos e interconectados que conducen a una mala nutrición, disminución de la actividad y aumento excesivo de peso y cómo estos factores pueden verse afectados por la pandemia, sugieren desde la Academia.

A no descuidarse

“Los pacientes deben mantener sus turnos de seguimiento para su tratamiento de obesidad, ya sea por telemedicina o en persona”, recomienda la doctora Hassink. “No podemos retrasar el tratamiento necesario para las comorbilidades relacionadas con la obesidad y debemos seguir asesorando a los pacientes sobre las medidas para prevenir la infección por COVID-19”.

Con la pandemia COVID-19 en pleno efecto, muchos entornos familiares cambiaron a escenarios irreconocibles, aumentando el estrés para los niños y las familias. En la consulta, las indicaciones tienen que contemplar la etapa de desarrollo y las características socioeconómicas, culturales y psicológicas de cada hogar.

FUENTE: TN