El foco de la preocupación está en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde circula el 20% del petróleo mundial y que se ha visto afectado por la escalada bélica.
La suba del crudo también arrastra otros temores: un nuevo shock inflacionario global y mayores costos energéticos para las principales economías importadoras.
Analistas advierten que si el conflicto se extiende o se producen interrupciones más severas en la producción de países del Golfo, el barril podría seguir escalando e incluso superar los niveles actuales.
Por ahora, los mercados reaccionan con cautela, mientras gobiernos y organismos internacionales evalúan medidas para estabilizar la oferta energética. En tanto el presidente Donald Trump hizo u curioso comentario desde su red social en la que minimizó el "costo" de la suba contínua del barril de crudo.
El precio del crudo, camino a un récord histórico
La escalada bélica en Medio Oriente volvió a colocar al petróleo en el centro de la escena global. En medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el precio del crudo se disparó a niveles que no se veían desde 2022 y generó una nueva ola de incertidumbre en los mercados financieros.
Este solo dato ya pone en un papel incómodo a Donald Trump. El barril de crudo está ya en los niveles a los que llegó con Joe Biden. El presidente de Estados Unidos no pierde la oportunidad de señalar al demócrata como un verdadero inútil en la gestión de la Casa Blanca.
El barril de petróleo superó los US$110 y durante la jornada llegó a acercarse a los US$120, impulsado por el temor a una interrupción masiva del suministro energético en la región del Golfo.
Se trata de una suba abrupta en muy pocos días. En apenas una semana, los precios del crudo llegaron a saltar cerca de 30%, una de las escaladas más fuertes desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022.
El miedo del mercado: el suministro global
El detonante es la expansión del conflicto y su impacto potencial en la producción y el transporte de petróleo en Medio Oriente, una región que concentra algunos de los mayores exportadores del mundo.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo entre Irán y Omán por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo que se comercializa a nivel global.
Las tensiones militares y los ataques en la zona provocaron que parte del tráfico marítimo se viera afectado, lo que alimentó los temores del mercado sobre un posible cuello de botella en el suministro energético.
El impacto fue inmediato: los contratos de petróleo se dispararon y el nerviosismo se trasladó rápidamente a las bolsas internacionales.
Caída de las bolsas y alerta global
El aumento del precio del crudo golpeó a los mercados financieros, especialmente en Asia, donde los inversores reaccionaron con fuertes ventas.
La bolsa de Seúl llegó a caer más del 8%, mientras que Tokio perdió más del 7% y Taipéi retrocedió más del 5%.
La reacción refleja el temor a que el conflicto provoque una nueva crisis energética y termine afectando el crecimiento global.
El petróleo caro suele traducirse en mayores costos para el transporte, la industria y la producción de alimentos, lo que termina presionando sobre la inflación en todo el mundo.
El riesgo de un nuevo shock inflacionario
Para los economistas, el principal riesgo es que la escalada del crudo provoque un nuevo shock inflacionario justo cuando muchas economías todavía luchan por estabilizar los precios tras las crisis de los últimos años.
El encarecimiento de la energía podría trasladarse rápidamente a los combustibles, la electricidad y los costos logísticos, afectando tanto a empresas como a consumidores.
Además, países altamente dependientes de las importaciones de energía —como gran parte de Europa y Asia— serían los más vulnerables a una prolongación del conflicto.
Qué puede pasar ahora
Por ahora, los mercados siguen de cerca la evolución de la guerra y la posibilidad de que el conflicto se expanda a otros países productores de petróleo.
Algunos analistas incluso advierten que, si el estrecho de Ormuz quedara completamente bloqueado o si se interrumpiera la producción en más países del Golfo, el barril podría seguir escalando en las próximas semanas.
En paralelo, gobiernos y organismos internacionales analizan liberar reservas estratégicas de petróleo para contener la escalada de precios y evitar un shock energético global.
Pero mientras el conflicto continúe sin una salida diplomática clara, la volatilidad parece haber vuelto al mercado energético mundial.
Y con ella, el temor a que la guerra en Medio Oriente termine impactando en la economía global