Pero con el paso del tiempo, la experiencia personal empieza a mostrar con claridad qué situaciones suman y cuáles desgastan. Es en la adultez temprana y media cuando aparece una mayor conciencia sobre la importancia de cuidar la salud mental. Por lo general, a partir de los 30 años o incluso antes, muchas personas comienzan a poner límites, a elegir mejor sus entornos, sus amistades y a tomar decisiones más alineadas con lo que realmente desean y sobre todo con su bienestar.
Priorizar la paz mental implica varios cambios, por supuesto que no es para nada sencillo. Uno de los aspectos más importantes es aprender a decir “no” sin culpa, evitando compromisos que generan malestar o sobrecarga personal. Entender que además, no podemos controlar las acciones o palabras de los otros, pero sí cómo las dejamos afectarnos. Aprender a poner límites, soltar lo que no está en nuestras manos y priorizar nuestro bienestar nos permite mantenernos en equilibrio. Por eso, empezar a identificar las fuentes de estrés es lo primordial en esta busqueda.
Otro aspecto clave es la gestión del tiempo. A esta edad, se vuelve fundamental gestionar bien tu tiempo porque contribuye a reducir el estrés y, por ende, a conseguir ese anhelado estado de paz interior. Para ello, hay que establecer prioridades y dedicar tiempo a lo importante, a lo que te gusta.
Además, buscar la paz mental implica cambiar la forma en que se enfrentan los problemas. En lugar de reaccionar impulsivamente, hay que buscar herramientas como la reflexión, la regulación emocional y la toma de decisiones más consciente fomentando el autocuidado por sobre todo. Así mismo el autocuidado implica más allá de las emociones y lo mental, lo físico. Elegir una alimentación saludable, practicar ejercicio, tener un descanso de calidad, canalizar las emociones y mantener relaciones positivas es lo ideal.
FUENTE: Diario Uno